El día que Bielsa perdió un clásico y enloqueció por una broma: “Si se avivaba, nos mataba”
Un amistoso ante Ferro en su etapa como técnico de Vélez lo dejó contrariado. Tras el encuentro, para reducir su enojo, optó por salir a trotar a oscuras por el campo de juego, pero se encontró con un sonido misterioso
Como a todo habitante del planeta fútbol, a Marcelo Bielsa no le gusta perder. Pero de acuerdo a las formas, esa llaga que produce la derrota puede ser aún más lacerante para el Loco… Incluso en un amistoso, como aquel clásico del 18 de febrero de 1998.
En el mejor momento de Vélez, Diego Bustos se filtró al área por la banda izquierda y le cometieron penal. Víctor López remató con prestancia ante Pablo Cavallero y firmó el 1-1. Instantes después, el enganche uruguayo filtró para Bustos, quien superó en astucia y velocidad a sus marcadores, definió por arriba, el arquero alcanzó a amortiguar el impulso de la pelota, pero Alberto Yaqué empujó en la línea: 2-1 en un suspiro.
En el complemento, Jorge Cordon sorprendió con una jugada a pura habilidad y obstinación que resolvió desde el piso para rubricar el 3-1. Y Patricio Camps, de tiro libre, decoró el score, que le entregó el trofeo al conjunto de Caballito.
Fue uno de los últimos clásicos del Oeste. Hubo apenas cinco más: el último, una victoria de Vélez por 1 a 0 en el Torneo Clausura 2000, el que decretó el descenso de Ferro a la Primera Nacional. Desde entonces, en 26 años, no se organizaron amistosos ni hubo cruces en otras competencias, como la Copa Argentina. Pese a su Vía Crucis en el Ascenso, el elenco verdolaga se mantiene en el puesto 14 en la tabla histórica de Primera División.
Tras el encuentro, se dio una charla entre el ofuscado Bielsa y Saccardi, quienes tenían una cordial relación pese a la rivalidad entre las instituciones. Durante el diálogo, el Loco aceptó que estaba contrariado por cómo había perdido su equipo, porque la manera en la que había jugado no había “estado de acuerdo con sus aspiraciones”.
También tuvo espacio para el elogio. “Cacho, usted no tiene un jugador rápido. Usted tiene al jugador más rápido del fútbol argentino”, le dijo al ex volante central, en referencia a Diego Bustos, que en el Clausura posterior llegó a marcarle tres goles a Boca y luego fue vendido al Nantes de Francia. Bielsa también felicitó al entrenador adversario por cómo había planteado el partido, con Bustos como el pico de un pájaro carpintero detrás del lateral derecho, sector en el que gestó dos de los goles.

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