Hualilán produjo su primer doré y abre una nueva etapa

Hualilán ya tiene metal y es el dato que confirma que el proyecto ingresó a la fase de producción. La empresa Challenger Gold confirmó la primera colada de doré, obtenida a partir del procesamiento de mineral extraído en Ullum y tratado en la planta de Casposo, en Calingasta. El primer vertido dejó unos 200 kilos de doré—una aleación que combina oro y plata antes de su refinación final—con un contenido estimado de 500 onzas de oro y 6.000 de plata, producto de unas 15.000 toneladas de mineral.

Para llegar a esta instancia la empresa optó por un modelo más corto en tiempos y más liviano en capital, que significó enviar mineral a Casposo bajo un acuerdo con Austral Gold. Esa decisión le permite generar flujo de fondos en el corto plazo mientras sigue avanzando en estudios y diseño de una operación de mayor escala, que es el objetivo de fondo. El esquema contempla procesar mineral durante un período estimado de tres años, en paralelo con la evolución del proyecto.

Desde lo técnico, el arranque también fue conservador: se trabajó con material de baja ley—alrededor de 1,5 g/t de oro—algo habitual en la puesta en marcha de una operación para ajustar circuitos y reducir riesgos. Aun así, las recuperaciones estuvieron en línea o por encima de lo esperado y todo un símbolo para el primer proyecto aurífero que entra en producción en San Juan después de 17 años sin nuevas minas de oro en operación.

Hualilán no es un proyecto menor. Se lo considera uno de los desarrollos auríferos más relevantes en cartera en Argentina, con recursos estimados en torno a 2,8 millones de onzas equivalentes de oro, incluyendo sectores de alta ley que sustentan la etapa inicial. Su clave geológica está en un sistema con zonas enriquecidas que permiten empezar con mejores márgenes, algo decisivo en este tipo de ramp-up.

Lo que viene a partir de esta etapa es estabilizar el proceso, subir ley en la alimentación y escalar producción. Si esos tres pasos se alinean, Hualilán no solo va a generar caja, sino también respaldo técnico y financiero para avanzar hacia su siguiente fase: una operación propia, de mayor capacidad, que capture todo el potencial del yacimiento.

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