Detuvieron a un miembro de la “banda de los falsos tenistas”: es colombiano y tenía pedido de captura internacional

Está acusado de haberse hecho pasar por deportista junto a cómplices para ingresar a edificios con intenciones de robo

La Policía de la Ciudad detuvo en las últimas horas en Constitución a un ciudadano colombiano señalado como integrante de la “banda de los falsos tenistas”, un grupo delictivo en el que sus integrantes se disfrazaban de deportistas para ingresar a edificios con intenciones de robo. Al revisar sus antecedentes, se reveló que sobre él pesaba un pedido de captura internacional.

Fue identificado por personal de la División Robos y Hurtos de la fuerza de seguridad porteña, que se encontraba realizando tareas de investigación cuando encontraron al hombre buscado en la calle San José al 1900.

Contaba con antecedentes penales por robo y violación de medidas restrictivas y había sido identificado gracias a las tareas realizadas por los efectivos policiales con el análisis de las cámaras de seguridad y la exploración de perfiles públicos de redes sociales, según se indicó.

En enero de este año, el ahora detenido había sido captado por cámaras de seguridad instaladas en un edificio de Villa Urquiza cuando, junto a otros cómplices vestidos con ropa deportiva y estuches de raquetas de tenis, ingresaron al complejo con una llave electrónica clonada. Una vez dentro, forzaron cerraduras de departamentos en los que no había nadie con la intención de robarlos.

Casi tres meses después, los policías lograron capturarlo en Constitución. Realizada la consulta con el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Federal Número 11, a cargo del juez subrogante Ariel Lijo, Secretaría 21 de la doctora Antise, se dispuso la detención del hombre y que sea alojado en una sede de Interpol de la Policía Federal, debido a la orden de captura internacional de Colombia que pesaba sobre él.

Las imágenes del intento de robo de enero mostraron cómo dos sujetos, con atuendo y accesorios propios de quien pasa una jornada en una cancha de tenis, accedieron al edificio en el momento exacto en el que la puerta principal quedaba abierta por el ingreso de otro residente. Sin perder el ritmo, ambos avanzaron por los pasillos, observando las viviendas y buscando una oportunidad para entrar en alguna unidad deshabitada. El ardid consistió en camuflarse como deportistas para evitar cualquier tipo de sospecha por parte de quienes pudieran cruzarlos en los espacios comunes.

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