Anna del Boca habló de su visita a la casa de Gran Hermano y le respondió a los haters: “Fue hacer historia”

La hija de Andrea del Boca sorprendió a los participantes durante el último congelados y compartió en redes sociales cómo vivió el especial momento, agradeciendo el cariño recibido por parte de los fanáticos del reality

Tras la impactante salida de su madre de la casa de Gran Hermano (Telefe), Anna del Boca sorprendió a los fans del reality durante el último congelados del programa. La joven conectóe la fuera con el adentro, convirtiendo su visita en uno de los episodios más sensibles de la temporada. Así las cosas, este viernes, la influencer contó su experiencia a través de las redes.

Por último, la joven habló de las teorías que leyó a través de redes sociales: “Me llama la atención que la gente que hace tele ponga en duda que tengo una cucaracha en la oreja. Chicos, alguien tiene que decirme cuándo irme, de hecho en el clip se ve que estaba haciendo mi saludo triunfal y tuve que volver a entrar”.

La salida de la histórica figura de la televisión argentina había dejado un vacío evidente. Todo se desencadenó a partir de una fuerte caída dentro de la casa, un accidente que generó preocupación inmediata entre sus compañeros y obligó a la intervención médica. El golpe, que fue de frente contra el piso, derivó en una situación delicada: sangre en los labios, un llanto desgarrador y una escena que impactó tanto a los participantes como a los televidentes. A partir de allí, la continuidad de Andrea en el juego quedó en duda hasta que finalmente se confirmó su abandono definitivo.

Fue Santiago del Moro quien comunicó la decisión dentro del programa, llevando tranquilidad sobre su estado de salud pero confirmando que no regresaría a la competencia. En ese contexto, la producción ideó una intervención que rápidamente cambió el clima dentro de la casa: el ingreso de su hija Anna para retirar algunas pertenencias personales de la actriz.

En medio de ese silencio tenso, la puerta se abrió y Anna hizo su entrada con una mezcla de emoción, humor y asombro. “Permiso… ¡no lo puedo creer, estoy en Gran Hermano!”, exclamó apenas cruzó el umbral.

Su recorrido por la casa fue tan espontáneo como expresivo. Entre risas, comentarios y observaciones, Anna dejó en claro que no solo estaba allí para cumplir una misión puntual, sino también para vivir su propio momento dentro del reality. “Qué energía… qué energía pesada acá”, lanzó en tono divertido mientras caminaba cerca de Solange Abraham.

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