“Acá matamos por dos cosas”: el crudo relato de una figura del fútbol italiano de su paso por la cárcel
El ex delantero Fabrizio Miccoli reconstruyó su experiencia en prisión en la antesala del lanzamiento de su libro autobiográfico y describió cómo la condena transformó su vida personal y profesional
Fabrizio Miccoli, ex futbolista de la selección italiana y figura en equipos como Palermo y Juventus, repasó su experiencia en prisión a raíz de una condena por extorsión agravada por método mafioso. El ex delantero, de 47 años, relató el impacto que tuvo el encierro en su vida y cómo ese episodio marcó un antes y un después en su carrera y en su historia personal, según declaraciones a La Gazzetta dello Sport y Corriere della Sera.
Miccoli pasó siete meses tras las rejas, un periodo que describió como fundamental para su transformación personal. Al ser consultado sobre qué recordaba de su estadía en la presión, en diálogo con Corriere dello Sport manifestó: “Las puertas cerradas con llave, la falta de aire, las noches llorando. Pero también el recuerdo de mi esposa viniendo a recogerme cuando salí.”
Luego pasó a la cárcel de Vicenza, que según explicó La Gazzetta dello Sport es una institución reservada para “peces górdos del crimen organizado”. “Me recibieron muy bien, sin involucrarme jamás en sus asuntos. Cuando surgían problemas, me mantenían al margen. Me decían: ‘¿Qué haces aquí?’”, explicó.
El ex delantero recordó que en los partidos de fútbol jugados en el penal, decidió ocupar el puesto de arquero por respeto a los internos. “Me dijeron en broma ‘acá nos matamos por dos cosas, el fútbol y las cartas’. Lo entendí. Así que me quedé entre los palos, y las pocas veces que jugué de delantero, nunca actué como una sensación; me movía con el freno de mano puesto. Jugábamos una hora a la semana; era una época despreocupada, y tenía que seguir así“, explicó. .
La condena de Miccoli no solo representó un golpe judicial, sino también un quiebre emocional y de reputación. Reconoció que la frase ofensiva sobre Giovanni Falcone lo persigue hasta hoy. “Me avergüenzo de esas palabras. No sé cómo salieron de mi boca, fue un momento de confusión y cansancio después de una noche en la discoteca. No busco excusas, solo puedo pedir perdón”, expresó. Tras cumplir la pena, buscó a Maria Falcone, hermana del juez, para disculparse personalmente. “Me recibió, me comprendió y me perdonó. Fue un alivio enorme”, relató.
La etapa en prisión implicó también una revisión profunda de sus afectos y prioridades. En conversación con Corriere della Sera, Miccoli remarcó el papel de su familia en el proceso de reconstrucción. “Le debo muchísimo a las mujeres de mi familia, a mi esposa Flaviana y a mi hija Swami. Fueron la fuerza impulsora de mi renacimiento. Sin ellas, nunca lo habría logrado. Abrí una escuela de fútbol y, durante dos años, tuve este equipo, llamado ASD Fabrizio Miccoli femenino, pero nunca creí realmente en él; quedamos segundas dos veces. Entonces decidí que tenía que ganar, y aquí estamos. En mayo, nos enfrentaremos a un grupo difícil para clasificarnos para la Serie C”.

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