El exótico instrumento de un participante de Es mi sueño que sorprendió a Joaquín Levinton: “¿Puedo probarlo?“
Julio se presentó en el programa junto a su hija Valentina en un dúo muy particular de guitarra y violín que llamó la atención del líder de Turf
Además de un programa de televisión, Es mi sueño es una excusa para conocer historias y talentos de diferentes puntos del país. El programa de Guido Kaczka en la pantalla de El Trece ofrece un variado espectro de personalidades y estilos dispuestos a llevar su arte y compartirlo con la audiencia. En este caso, las miradas se las llevaron Julio y Valentina, padre e hija, quienes interpretaron una personalísima versión de una clásica chacarera. Y a pesar de que no lograron la valoración suficiente para seguir en carrera, lograron cautivar a uno de los jurados.
El intercambio en el estudio giró en torno a la particularidad del instrumento. Levinton consultó si era un charango, aunque el participante le aclaró que se trataba de una guitarra. La escena expuso la singularidad del dúo, que sumó a la propuesta un violín y una guitarra artesanal para interpretar “Flor de cenizas”, un clásico de la chacarera, generando interés tanto en el jurado como en el público. La espontaneidad del diálogo permitió una pausa en la dinámica habitual del certamen, donde el foco se desplazó de la competencia a la admiración por la dedicación y el trabajo artesanal detrás de la música.
A continuación, Levinton pidió permiso para probar la guitarra. El músico dejó su lugar en el jurado y se dirigió al escenario. Tomó el instrumento y, tras unos instantes de prueba, comenzó a tocar los acordes de “Pasos al costado”, uno de los temas más conocidos de su banda. El gesto generó una reacción inmediata en el estudio: las palmas de todos acompañaron la melodía, que cuenta con amplia popularidad y ha trascendido fronteras irrumpiendo en las tribunas futboleras y llegando incluso hasta Japón.
La escena cerró una noche en la que los protagonistas, padre e hija, se despidieron del certamen sin clasificar a la siguiente ronda, aunque sumaron una experiencia difícil de olvidar. Las luces verdes de Jimena Barón y Carlos Baute contrastaron con las decisiones de Abel Pintos y el propio Levinton, lo que sentenció su suerte en la competencia. De cualquier manera, el paso por el programa dejó una anécdota inesperada y un reconocimiento especial, que atenuó la decepción por el resultado y subrayó el valor de la música compartida en familia.

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