Una Inteligencia Artificial salmón, a la “Nicolino Locche”

El sector tecnológico global se enfrenta a una proliferación de normativas que, según expertos, podrían resultar ineficaces si no priorizan la protección social, la transparencia y la humanidad en la evolución de la inteligencia artificial

Nadar contra la corriente. Esquivar las corrientes que arrastran hacia lo desconocido. Rebelarse frente a lo común. Ser extraordinario frente a desafíos extraordinarios. Con la canción de Calamaro de fondo podríamos componer la nueva melodía de una inteligencia artificial para el desarrollo humano integral, en lugar de alimentar una inteligencia artificial que se devore nuestros sueños, comportamientos y atención.

Para evitar convertirnos en zoombies, se trata antes que nada de evitar “regulaciones zoombies”. Que persiguen a las hormigas y son incapaces de tener en cuenta a los elefantes. Esto es, que no regulan lo esencial y regulan lo insignificante.

Hay un plano de regulaciones globales indispensables: por ejemplo, un tratado internacional sobre la IA que consagre normas claras, simples y de cumplimiento obligatorio, que trasciendan la mera auto regulación de las empresas privadas y lo meramente inspiracional de normativas éticas multilaterales, como lo está proponiendo, por ejemplo, el Future of Life Institute.

Lo que tenemos que evitar acá es algo muy simple: convertir a los miles de normas que están proliferando sobre la IA en un enorme plato de tallarines. El famoso plato de tallarines o “spaghetti bowl” que dio lugar a normativas complejísimas en tiempos de los acuerdos comerciales, corre el riesgo de repetirse hoy en materia de IA. Con una cantidad desopilante de detalles que, al final del día, nadie cumple y están escritos sobre mero papel pintado.

Pero también hay un plano de aplicaciones verticales, en cada sector de nuestra economía y sociedad, que pueden dar lugar a IA Salmón, o IA Nicolino, capaces de capturar los mejores avances de esta tecnología y desplegarlos para el bien común.

En el Atlas de Inteligencia Artificial para el Desarrollo Humano se repasan múltiples ejemplos virtuosos de esa IA Salmón, a “lo Nicolino”.

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