El crudo relato de la jugadora de hockey abusada en un rito de iniciación: “Me puse una bolsa de consorcio encima para que la gente no pudiera verme”
La jugadora que denunció presunto abuso durante un “bautismo” en un club de hockey femenino habló en Infobae al Amanecer y desmintió la versión de las acusadas. El caso motivó la reapertura de la causa judicial en Mendoza
En una entrevista exclusiva con el equipo de Infobae al Amanecer, la jugadora de hockey denunciante relató cómo fue víctima de un presunto abuso en el marco de un ritual de iniciación en un club de hockey femenino de Mendoza, donde la Justicia reabrió la investigación y ya hay dos imputadas.
La joven describió el contexto en el que ocurrió el hecho: “Yo pensé que iba a que me tiñan el pelo. Y cuando entré fue completamente distinto. Ya habían cerrado la puerta, ya estaba vendada, ya me había sacado la remera, ya estaba semidesnuda”. Y subrayó la dificultad de oponerse a la situación por su edad y la presión del grupo: “Es muy difícil también siendo adolescente, dieciséis años, estando vendada, o sea, tenés un sentido menos, no tenés proporción del espacio, tenés a diez adultas, riéndose, diciéndote cosas”.
La entrevistada rebatió el argumento de la madre de una de las acusadas, quien había insistido en la idea del consentimiento: “Parece que lo presenció ella, porque si no, ¿cómo vas a saber vos, que no estuviste, si yo di un consentimiento o no?”.
El relato incorporó detalles de lo sucedido en el vestuario del club: “Estaba vendada, estaba sentada y siento que me abren la calza. No doy consentimiento, nada, me abren la calza y me meten algo desde el ombligo hasta la entrepierna”. Y aclaró: “Sé que era una morcilla porque por abajo podía ver un poco, que me la quiero correr. Una de las chicas me dice: ‘No, no te la puedes correr’. Y le digo: ‘Me está incomodando, no quiero’. Dice: ‘No, no, dejátela, dejátela’. Le invento una excusa de que tenía el piercing en el ombligo y se me iba a infectar. Y ahí me dejó corrérmela para un costado”.
Para la denunciante, no se trató de un juego: “Me dio asco. De hecho, después, me da risa cuando dicen que no tuvo connotación sexual, porque todos los comentarios eran justamente sexuales”. Y apuntó a la gravedad de naturalizar estos rituales: “Me parece que es un mensaje muy peligroso que está dando esta mujer (en relación a la madre de una de las denunciadas), porque me parece que naturalizar este tipo de ritos no está bien. Me indigna, no solo como víctima, sino como mujer”.
Y añadió que nunca recibió disculpas ni gestos de arrepentimiento de parte de las otras jugadoras ni del club: “Nadie se acercó para pedirme perdón. No ha habido ningún signo de arrepentimiento, lo cual a mí personalmente me preocupa”.

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