Del homenaje a la esposa del comandante a una “selfie”: los hitos más emotivos de Artemis II rumbo a la Luna
Gestos de apoyo, recuerdos y registros visuales únicos revelaron la profundidad emocional de una travesía histórica
La misión Artemis II de la NASA trascendió la exploración científica para convertirse en un fenómeno de profundo impacto emocional, tanto para la tripulación como para el público global. El regreso de astronautas a la Luna más de medio siglo después de Apolo reavivó sentimientos de asombro, pertenencia y orgullo colectivo.
El lunes 6 de abril, la misión Artemis II de la NASA superó la distancia alcanzada por la célebre Apolo 13 al alejarse de la Tierra más que cualquier misión tripulada anterior. Los astronautas cruzaron la marca de 400.171 kilómetros (248.655 millas), establecida en abril de 1970, consolidando un nuevo estándar para la exploración humana.
En esa jornada, el especialista de la misión Jeremy Hansen solicitó por radio al Control de Misión autorización para bautizar un accidente lunar en honor a Carroll Taylor Wiseman, esposa del comandante, fallecida en 2020 por cáncer. “Hay una característica en un lugar realmente interesante de la Luna, y está en el límite entre el lado visible y el lado oculto”, explicó Hansen, añadiendo: “En ciertos momentos del tránsito de la Luna alrededor de la Tierra, podremos verlo desde la Tierra. Es un punto brillante en la Luna. Y nos gustaría llamarlo Carroll”.
Este homenaje venía gestándose desde hacía más de una semana. Wiseman lo reveló públicamente el miércoles 8 de abril en una llamada conjunta con los demás tripulantes –Hansen, Victor Glover y Christina Koch– y periodistas.
La propuesta no fue espontánea. Wiseman contó que sus compañeros lo abordaron durante la cuarentena previa al lanzamiento en el Centro Espacial Kennedy, donde la tripulación se había instalado desde el 27 de marzo a la espera del despegue del 1 de abril. Los tres miembros del equipo, ya en cuarentena, comunicaron su deseo de honrar a Carroll. “Fue un momento emotivo para mí. Y me pareció un verdadero tesoro que lo hubieran pensado bien y que se lo hubieran propuesto”, relató Wiseman, resaltando la autenticidad y el cuidado detrás de la iniciativa.
Wiseman aceptó el homenaje, aunque hizo una observación personal: “No puedo dar el discurso. No puedo dar la charla”, confesó. Jeremy Hansen asumió la responsabilidad. El lunes, en conexión con el Control de Misión, deletreó el nombre “Carroll” para garantizar la identificación precisa del cráter. Wiseman describió el instante con precisión: “Me invadió la emoción. Miré a Christina y estaba llorando. Puse mi mano sobre la de Jeremy mientras él seguía hablando –estaba justo ahí, sobre la barandilla– y me di cuenta de que temblaba, y todos nos derrumbamos allí mismo”. Wiseman calificó este episodio como “el momento culminante de la misión” en el plano personal.

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