Así fue el viaje de Lola Latorre y su novio a Miami: “Estuve en este plan muy chill”
La influencer mostró la faceta más relajada y sofisticada de su relación, compartiendo momentos románticos, sesiones de belleza de vanguardia y guiños de moda
Entre escapadas románticas, tratamientos beauty de última generación y postales que combinan lujo con intimidad, Lola Latorre volvió a captar la atención en redes sociales con un viaje que tuvo de todo. Desde Miami, la influencer compartió una serie de imágenes que reflejan no solo su presente personal junto a Felipe Ossana, sino también un estilo de vida relajado y sofisticado que rápidamente generó repercusión.
Pero el viaje no fue solo romanticismo. También hubo lugar para el glamour. En otra de las fotos que publicó, Lola posó frente al espejo con un vestido negro ajustado, de hombros descubiertos, que resaltó su figura y su estilo sofisticado. El look, acompañado por un beauty natural y una actitud segura, volvió a confirmar por qué se convirtió en una de las referentes de moda de su generación.
La experiencia en Miami también incluyó momentos de relax absoluto. Desde vuelos en cabinas premium con iluminación tenue hasta espacios exclusivos donde el confort es protagonista, cada detalle del viaje pareció pensado para desconectar. Una de las imágenes más comentadas fue la del interior de un avión con luces cálidas en tonos anaranjados, que transmitía una sensación de calma y lujo al mismo tiempo.
Sin embargo, uno de los aspectos que más llamó la atención fue su incursión en el mundo del skincare tecnológico. Lola compartió una imagen utilizando una máscara facial LED, un tratamiento que viene ganando popularidad entre celebridades e influencers. Este tipo de dispositivos utiliza luces de diferentes colores para mejorar la piel: la roja estimula el colágeno, la azul combate bacterias y otras variantes ayudan a calmar e iluminar el rostro.
Lejos de ser solo una moda, este tipo de cuidado facial se convirtió en un complemento habitual en las rutinas de belleza. En el caso de Lola, la imagen —con una estética futurista, casi de ciencia ficción— no solo generó curiosidad, sino que también reforzó su perfil como referente en tendencias. El contraste entre la máscara luminosa y una copa de vino en la mano terminó de construir una escena que mezcla humor, lifestyle y cuidado personal.
El viaje también incluyó momentos más cotidianos, como paseos nocturnos en auto por la ciudad o sesiones de entrenamiento en espacios con iluminación roja intensa, donde la estética juega un rol clave en la experiencia. Cada imagen aportó una pieza distinta al relato: desde el descanso hasta el movimiento, desde lo íntimo hasta lo aspiracional.

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