“Le mandás esta denuncia y lo asustás”: el negocio de extorsiones del policía condenado por proteger a narcos

Hugo Antonio Bigeon, apodado “Plata o Plomo”, fue hallado culpable de encubrir a dos traficantes de la villa La Cárcova de San Martín. El teléfono que intentó descartar durante su arresto lo complicó más todavía. Las “manzanas” de 3500 dólares el kilo

Hugo Antonio Bigeon, oficial inspector de la Policía Bonaerense, fue condenado a tres años y medio de prisión tras pactar un juicio abreviado el 27 de febrero pasado en el Tribunal Federal N°4 de San Martín. La acusación en su contra: proteger a “Andresito” Gómez y Jacqueline “La Colo” Ferreyra, dos narcos de la villa La Cárcova de José León Suárez, jurisdicción de San Martín.

Al ser indagado, Bigeon aseguró ser inocente, a pesar de que pactó un juicio abreviado, lo que implica aceptar su culpa. También, admitió un encuentro con Gómez, porque, supuestamente, el narco lo acusaba de robarle droga y pretendía zanjar el tema.

Gómez también lo señaló en otra de las conversaciones en su teléfono por supuestamente trabajar para “El Gordo Pey”, otro transa de la zona. La imputación del Juzgado Federal N°2 de San Martín incluyó a otro policía de la Bonaerense, Marcelo Alberto Dománico, con rango de capitán, que estaba complicado por una serie de chats. Dománico murió de un infarto en enero último, antes de que el caso llegara a condena.

Fuentes del expediente afirman que Bigeon intentó descartar su teléfono celular cuando la PFA llegó a su casa para arrestarlo. Ensayó una excusa rápida: creyó que el allanamiento era un intento de robo.

Ese teléfono fue incautado y luego peritado. El análisis reveló un presunto negocio casi tan obsceno como el de la droga, una trama de extorsiones idéntica a la que sufrió Andrés Gómez, el soldado que se quitó la vida de un tiro de su fusil en la Quinta de Olivos

Ese teléfono parecía ser una vida paralela para el entonces policía. Se hacía llamar “Ferreira” en aquella cadena de extorsiones. El peritaje reveló mensajes desde el 4 hasta el 7 de julio de 2023. “Yo mando a los narcos pesados a robar. Y de lo que queda le voy a cobrar la mitad de valor para nosotros”, le dijo a un interlocutor, su supuesto socio en los aprietes.

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