La argentina Violeta Kreimer ganó un Oscar por Mejor Cortometraje de Ficción

Se trata del filme “Dos personas intercambiando saliva”, de origen francés, del que Kreimer es una de sus productoras. Sorpresivamente, el rubro terminó empatado con The Singers

En una de las sorpresas de la noche, el premio a Mejor Cortometraje de Ficción (Live Action) terminó en empate. El primer ganador anunciado fue The Singers, dirigido por Sam Davis. Adaptado de un relato de Ivan Turgenev, el corto transcurre en un bar de barrio donde un grupo de hombres busca redención y conexión emocional a través de un concurso de canto improvisado. La obra fue especialmente destacada por su humanidad y por haber sido filmada íntegramente en 35 mm con sonido directo.

En su paso por la edición 2025 del Festival de Clermont-Ferrand, considerado el encuentro de cortometrajes más relevante del mundo, la obra —titulada en español Dos personas intercambiando saliva— recibió el Premio del Público, una distinción que Kreimer describe como prueba tangible del impacto del filme tras proyectarse en salas repletas. “Fue la constatación de que teníamos un público más amplio del que pensábamos”, declaró Kreimer en alguna de las notas previas a la gala.

Kreimer accedió a París tras una formación inicial en el Liceo Francés y una posterior especialización en ciencias políticas, estudios que terminó en la capital francesa. Antes de abocarse de lleno al cine, trabajó once años en arte contemporáneo, primero en el ámbito fotográfico y luego dirigiendo el taller del artista Xavier Veilhan, representante francés en la Bienal de Venecia 2017. Tras esa experiencia fundó la productora Misia Films junto a la italiana Valentina Merli, justo cuando comenzaba la pandemia de covid-19.

El origen de Deux personnes échangeant de la salive no fue inmediato. El concepto se gestó durante el confinamiento: “El proyecto empezó siendo una serie que era al principio filmar dentro de las galerías cerradas… Cuando terminó el covid, quisimos seguir y comenzamos a filmar de noche. La serie existe y está online”, relató Kreimer. En ese proceso se sumaron el artista Alexandre Singh y la curadora Natalie Musteata, quienes desde hacía tiempo buscaban una oportunidad de colaboración. El acceso a espacios como las Galerías Lafayette se tradujo en una oportunidad única para desarrollar el germen del actual cortometraje.

La película introduce a los espectadores en un mundo distópico donde la gente paga con cachetazos y besarse se castiga con la muerte. El argumento sigue a una compradora compulsiva en una tienda de lujo que se enamora de una vendedora, enfrentando en esa sociedad las consecuencias de un afecto condenado.

El impulso internacional del corto motivó el respaldo de figuras como Isabelle Huppert y Julianne Moore, que oficiaron como “madrinas” en la campaña para el Oscar. Según Kreimer, organizaron un evento en París donde invitaron a votantes de la Academia y a cineastas como Catherine Deneuve. “A Isabelle le encantó y tuvo luego un encuentro de media hora con los directores… Le propusimos ser madrina y con una generosidad absoluta aceptó. En el caso de Julianne Moore, vio el corto porque se lo mandó su agente y le mandó un mail a los directores para conocerse… le propusimos ser madrina y también aceptó”.

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