17:47Con la canasta que el Gobierno desechó, la inflación de febrero hubiera dado entre 3 y 3,1 por ciento, según una consultora

Los nuevos ponderadores habrían capturado con mayor precisión el impacto de tarifas y alimentos, estimó un informe de Invecq, sobre un fenómeno que “no cede”

La estabilidad del Índice de Precios al Consumidor (IPC) en torno al 2,9% mensual generó un debate técnico que trasciende la cifra oficial informada por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). Aunque el dato de febrero igualó al registro de enero, el análisis del indicador bajo la canasta de consumo que el Gobierno decidió no implementar revela una realidad distinta.

La decisión de mantener la fórmula vieja no fue una cuestión técnica aislada, sino el punto de quiebre que terminó con la gestión de Marco Lavagna al frente del Indec. El conflicto, que escaló durante los primeros meses de 2026, se centró en la resistencia del Ejecutivo a lanzar un indicador que, según admitían los propios técnicos del organismo, reflejaría niveles de inflación más elevados en el actual contexto de ajuste de precios relativos.

Lavagna sostenía que el IPC actual está “descalibrado” y que postergar la actualización metodológica afectaba la transparencia del organismo. La orden oficial de suspender por tiempo indefinido la implementación de la canasta 2017-2018 forzó su renuncia en febrero, dejando al instituto en medio de cuestionamientos sobre la representatividad de sus mediciones. El argumento técnico es claro: la canasta que se utiliza actualmente subrepresenta rubros que hoy son los principales motores de la inflación, como las tarifas de energía y transporte.

El dato oficial del 2,9% en febrero estuvo impulsado principalmente por dos divisiones que, combinadas, explicaron casi el 60% del incremento del mes. El rubro de “Vivienda, agua, electricidad y otros combustibles” registró una suba del 6,8%, reflejando el fuerte impacto de los ajustes tarifarios. Por su parte, “Alimentos y bebidas no alcohólicas” avanzó un 3,3%, situándose por encima del nivel general.

Dentro de los alimentos, el comportamiento de la carne volvió a ser determinante. “Carnes y derivados” mostró un alza del 6,6% en febrero, acumulando un incremento del 28% desde noviembre del año pasado. Esta aceleración, motivada por cuestiones específicas del mercado ganadero, empujó también a la inflación núcleo (IPC Núcleo) hasta el 3,1%, su variación más alta desde abril de 2025.

Esta dinámica bimestral, donde las tarifas y la canasta básica lideran las subas, refuerza la brecha con la metodología desechada. Al tener la nueva canasta una mayor ponderación en servicios regulados y alimentos, el impacto de estas subas se traduce en un índice general más alto que el que percibe la fórmula actual.

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