04:44El mito de la mujer que engañó a todos y se convirtió en Papa: su muerte violenta y los historiadores que niegan su existencia
La papisa Juana se habría infiltrado en los círculos de poder de la Iglesia Católica en el año 855. Las dudas sobre si llegó al trono de San Pedro en El Vaticano
La leyenda de la papisa Juana constituye uno de los enigmas más persistentes y fascinantes de la historiografía medieval, una narrativa que ha sobrevivido durante más de siete siglos a pesar de la absoluta falta de evidencia contemporánea y las constantes refutaciones de la academia moderna.
Su pontificado, que supuestamente duró algo más de dos años, terminó de forma abrupta y escandalosa cuando, durante una procesión desde la Basílica de San Pedro hacia San Juan de Letrán, entró en labor de parto y dio a luz en plena vía pública, falleciendo en el acto debido a las complicaciones o, según otras versiones, siendo linchada por la multitud enfurecida ante el engaño.
En el supuesto lugar donde dio a luz, hasta el día de hoy se puede ver una ermita que fue construida en el barrio del Celio en Roma, específicamente en la intersección de vía de SS. Quattro y vía dei Querceti. Antiguamente, el tramo de calle se conocía como el “Vicus Papissa” (Calle de la Papisa) que en realidad proviene del nombre de la noble familia que vivió sobre esa calle: los Pape.
Esta historia comenzó a circular con fuerza a mediados del siglo XIII, principalmente a través de la crónica de Jean de Mailly, aunque fue la obra de Martín de Troppau, conocida como “Martín el Polaco”, la que le otorgó una difusión masiva en toda Europa.
En su “Chronicon Pontificum et Imperatorum”, Martín detalla la vida de Juana con una precisión que hizo que durante siglos el relato fuera aceptado como un hecho histórico incuestionable. No obstante, al analizar las fuentes con rigor crítico, se observa un vacío documental absoluto entre el siglo IX, cuando supuestamente ocurrieron los hechos, y el siglo XIII.
Los cronistas contemporáneos de la época de Juana, como Anastasio el Bibliotecario, quien fue contemporáneo de los papas del siglo IX, no mencionan en absoluto a una mujer en la silla de Pedro. La cronología oficial de la Iglesia muestra que tras la muerte de León IV en julio de 855, Benedicto III fue elegido casi de inmediato, aunque su consagración se retrasó unas semanas debido a las intrigas del antipapa Anastasio; no hay espacio físico ni temporal para un reinado de dos años entre ambos pontífices.

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