Conexión intestino-cerebro: un estudio reveló cómo el microbioma está asociado al deterioro de la memoria
Un equipo de científicos liderado por la Universidad de Stanford encontró pistas sobre cómo una bacteria se vincula a ciertas funciones cognitivas. El hallazgo podría favorecer el desarrollo de tratamientos accesibles a través de la alimentación
El aroma de una lasaña recién horneada o el de un jamón festivo puede abrir el apetito y despertar recuerdos, pero un estudio científico reveló que no solo los sentidos controlan lo que sucede en la cabeza.
El trabajo fue publicado en la revista Nature.
El nervio vago, esa vía rápida que conecta el abdomen con el cerebro, no solo informa si hay hambre o saciedad, sino que también puede influir en cómo se recuerda y se orienta cada quien con el paso de los años.
La investigación utilizó ratones jóvenes y viejos. Al convivir juntos, los jóvenes adquirieron el microbioma de los mayores y, en pocas semanas, comenzaron a tener fallos de memoria y a perder agilidad en pruebas de laberintos.
El cambio se relacionó directamente con la composición bacteriana del intestino, marcando una diferencia clave entre un envejecimiento saludable y uno con deterioro cognitivo. Los resultados sorprendieron a los investigadores por la rapidez del efecto.
Dentro del intestino, una bacteria llamada Parabacteroides goldsteinii se volvió protagonista: su aumento en los ratones viejos se asoció con una caída en el rendimiento mental.

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