06:00Un preso lideraba una banda narco con ramificaciones en varias provincias desde el penal y volvió a ser condenado

La organización criminal tenía ramificaciones en varias provincias y hasta mantenía vínculos directos con proveedores de Paraguay

El Tribunal Oral Federal (TOF) de Corrientes condenó a 13 años de prisión a Jorge Eduardo Espinosa, alias “Chaquito”, quien, pese a cumplir dos sentencias previas por delitos vinculados al tráfico de estupefacientes, lideraba una organización criminal desde el interior de una cárcel federal.

De acuerdo con lo informado en la web de los fiscales, la causa judicial expuso que 15 personas participaron de manera activa en actividades de tráfico ilícito de marihuana entre mayo de 2021 y marzo de 2023. El circuito delictivo abarcaba desde el ingreso de la droga desde Paraguay hasta su acopio, transporte y posterior distribución en Itatí, Corrientes capital y otras localidades, con destinos finales en provincias como Santa Fe, Buenos Aires, Córdoba, Mendoza y Neuquén. Los procedimientos realizados durante la investigación permitieron secuestrar cargamentos de 215,224 y 532,450 kilogramos de marihuana, respectivamente.

Durante las audiencias, el Ministerio Público Fiscal —por medio de los fiscales generales Carlos Schaefer y Tamara Pourcel, la auxiliar fiscal Nancy Vargas y el auxiliar fiscal de la Procuraduría de Narcocriminalidad (PROCUNAR) Nicolás Marquevich— señaló que Espinosa ejercía el liderazgo desde su celda. Utilizaba un teléfono celular personal y también el teléfono oficial del penal para mantener contacto con su hermano Edgardo Ezequiel Espinosa (“Viru”) y coordinar viajes, cobros y traslados de dinero.

El tribunal determinó que Espinosa fue “quien decidió, organizó y ordenó” las maniobras, incluso mientras estaba privado de su libertad. Según la acusación fiscal, desde la cárcel “coordinó el ingreso de la droga desde Paraguay, fijó destinos, impartió instrucciones, ordenó cobros y administró ganancias”. La investigación sostuvo que nada fue improvisado y que todas las acciones respondieron a un plan premeditado.

La estructura criminal contaba con una organización interna definida. Torres, madre del principal condenado, fue considerada esencial para el funcionamiento financiero del grupo. La fiscalía indicó que actuó como administradora y canalizadora del dinero proveniente de la comercialización de estupefacientes, gestionando fondos a través de su cuenta personal y ejecutando transferencias y depósitos de acuerdo a las instrucciones de Espinosa.

Respecto de Tabares, el tribunal lo encontró responsable de facilitar vehículos y logística para el traslado de la marihuana hacia distintas provincias. La sentencia subrayó que su participación “no fue casual ni inocente”, sino que resultó fundamental para la consumación del delito principal, al asegurar el movimiento de la droga a lo largo del territorio argentino.

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