Cómo una influencer cumplió su sueño de conocer a Bad Bunny en La Casita: “Fue la mejor noche de mi vida“

Emilia Buela, conocida en redes como Emily Fly, logró ser parte del escenario secundario junto al artista. Todos los famosos que fueron parte del destacado momento del cantante en sus shows en Argentina

Entre las miles de historias que dejó el paso de Bad Bunny por el estadio Monumental, hubo una que condensó fanatismo, insistencia y azar en tiempo real. No fue la de una celebridad ni la de una figura invitada. Fue la de Emily Fly, influencer y fan declarada del artista, que pasó de llorar en la platea Sívori Media a bailar a menos de un metro del puertorriqueño en La Casita.

Una vez dentro, la influencer describió el primer shock: el teléfono. “Me pusieron el celular en una bolsa con un imán. No podía usarlo”. Por eso no hubo videos desde su cuenta mientras estaba allí. La Casita, explicó, es literalmente una casa montada como un escenario secundario: sillones, living, una puerta que da al sector visible del público y una pequeña barra. “Es una casa bien latina”. También contó que había bebidas disponibles y una pantalla interna para ver el show desde esa perspectiva privilegiada. El clima, según dijo, era de fiesta íntima.

Cuando en las pantallas comenzó el segmento que antecede al traslado del artista hacia esa estructura, Emily entendió que el momento estaba por llegar. “Yo dije: ‘Me voy a morir’”. Describió el instante en que tuvo frente a ella a su artista favorito con una precisión casi quirúrgica: “Lo tenía ahí a un metro. Le veía la transpiración, los tatuajes”. La emoción la dejó rígida. “Hay videos míos en la casita en donde estoy tiesa”, reconoció. Aseguró que hubo miradas, sonrisas y pequeños gestos de complicidad: “Me sonríó mirándome a los ojos”. En medio del fanatismo, incluso ironizó con su propia situación sentimental: “¿Qué hago? Yo tengo novio. No me podés mirar así”.

La sorpresa no terminó con Bad Bunny. En su relato mencionó haber visto a Mora antes de su participación en el escenario principal, y también relató un cruce inesperado con Guillermo Novellis, líder de La Mosca. “Era todo random”, resumió. Pero uno de los momentos más comentados fue cuando, al buscar su celular antes de retirarse, se encontró cara a cara con Gabriela Berlingeri, pareja del artista, en el living interno. “Me acerco y me miró”, contó, antes de una declaración sin filtros: “Te amo”. Según su versión, la novia del artista le respondió con naturalidad y hasta elogió su outfit. La noche cerró con una frase que se repite entre los fans que lograron entrar: “Fue la mejor noche de mi vida”.

La Casita no es solo un escenario secundario. Es una réplica de una vivienda tradicional puertorriqueña que simboliza las raíces del artista y funciona como un espacio íntimo dentro de los estadios del tour, donde entran decenas de miles de personas. Allí Bad Bunny invita a figuras locales, amigos, influencers y algunos fans seleccionados por su equipo. La dinámica cambia en cada ciudad.

En Buenos Aires, el desfile fue explosivo y terminó de consolidar a La Casita como uno de los grandes atractivos paralelos del show. A lo largo de las tres noches en River, el espacio reunió a figuras de distintos universos y funcionó como punto de cruce entre generaciones y estilos.

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