La carta de amor de Bad Bunny a la Argentina: el reencuentro con Cazzu, Duki y Khea en su segundo baile inolvidable
En el Día de los Enamorados, el puertorriqueño sedujo a todo el Estadio Monumental con sus hits más populares y sus nuevos éxitos inspirados en la vieja escuela. El perreo, infaltable
El Día de San Valentín no es una fecha más para Bad Bunny. Desde los inicios de su carrera, tomó la fecha para obsequiar a sus fanáticos homenajes a esos romances descorazonadores, a los noviazgos que no fueron y a los amantes. En 2026, esa carta de amor la escribió y la envió en su segunda noche en Buenos Aires en el Estadio Monumental. En el Día de los Enamorados, las flechas de Cupido atravesaron más de 70 mil cuerpos en un bouquet de gran despliegue escénico, contoneo furioso y regocijo. Un “Baile inolvidable”.
La tendencia entre los chicos es el sombrero pava, o sombrero jíbaro, lookeados como el artista que lo eligió en este último disco para rendirle tributo a su tierra, a sus pobladores y a los trabajadores agrícolas del café y la caña de azúcar. “Lo compré recién en la entrada. Me salió 30 lucas. Saladito”, comenta Lucho a Teleshow, risueño y de casi dos metros, junto a su novia, Emma, mientras se definen como “súperfans”. Laura y Romina, primas y oriundas de San Martín, se pusieron coronita de flores y glitter a tono con la moda imperante en el show entre las chicas. “Después de dos semanas terribles de tanta exposición, como él mismo lo dijo, que dé un show acá nos hace muy afortunados”, resume sus sentimientos Romina, que se enorgullece de haber sido testigo de aquel show en Pinar de Rocha, la famosa discoteca de Morón, donde Bad Bunny se subió a un escenario argentino por primera vez en 2017.
En la espera del plato fuerte de la noche, la música varía entre el tono nostálgico, boleroso, con “Sabor a mí”, “Mas que nada” y los dramones de Mon Laferte a lo que podría sonar en una radio en el 2000 con Julieta Venegas y el “Es por tí” de Juanes. Y como quien busca en el dial, aparecen “No voy en tren” de Charly García y después, Los Ángeles Azules. Gloria Trevi y un “nunca, pero nunca me abandones, cariñito”. Entonces irrumpe Chuwi, un grupo musical que se hizo famoso durante las protestas independentistas en Puerto Rico y ahora, acompaña al artista urbano por todo el planeta. “Hace un año yo estaba trabajando de camarera y hoy estoy acá”, se sincera Loren Aldarondo, con los ojos vidriosos, mientras la multitud la aplaude.
Por cuestiones climáticas, se esperaba una tormenta pasada la medianoche, se decidió adelantar el show y finalmente Benito, coreado por las miles de personas con su nombre de pila y no como Bad Bunny, hace su gran aparición. De traje crema, lentes y acompañado por Los Sobrinos, la banda que lo acompaña en el homenaje a su isla y sus ritmos, llega en modo frontman para abrir contando su historia con “La mudanza”, la canción donde cuenta cómo su padre y su madre se conocieron y por qué no piensa convertir Los Ángeles o Nueva York en su hogar. “De aquí nadie me saca, de aquí yo no me muevo. Dile que esta es mi casa, donde nació mi abuelo”, canta y es imposible no moverse.
Cuando suena “Turista”, un bolero desgarrador donde exclama “en mi vida fuiste turista, tú solo viste lo mejor de mí y no lo que yo sufría”, el clima dulzón se vuelve perfecto. “Feliz día de San Valentín, Argentina. Cualquier momento es perfecto para pegarte a tu pareja, pero este yo creo que es el más indicado. Si vienes con tu pareja, abrázala, abrázalo. Pégate más. Los que están solos, abrásense a ustedes mismos. Se tienen ustedes mismos”, pide.
Sobre el escenario principal y acompañado de su banda hará “Callaíta”, “Baile inolvidable”, “Nuevayol” y con “Pitorro de coco” se clavará dos shots en bloque nostálgico más pegado a la salsa y sus últimos éxitos más ATP. La casita, el segundo escenario que replica su hogar, tiene su propia impronta: ubicada en la zona general, alejada del VIP, acá Bad Bunny es más Bad Bunny que nunca. De gorra, con campera y short deportivo, abre el juego con “Titi me preguntó”, la hipersexual “Diles” y cuando llega “Yo perreo sola”, la platea femenina se vuelve protagonista absoluta. Le siguen “Neverita” y “Safadera”, odas al twerking, bellaqueo, guayeteo, o como guste llamarlo.

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