Hoy se conocerá la sentencia al anestesiólogo que se distrajo con el celular y provocó la muerte de un nene de 4 años
Se trata de Mauricio Javier Atencio Krause, declarado penalmente responsable por el homicidio culposo de Valentín Mercado Toledo en Río Negro. La fiscalía pide tres años de prisión condicional y 10 años de inhabilitación profesional
Este mediodía se sabrá el veredicto, luego del juicio de cesura iniciado una semana atrás, contra Mauricio Javier Atencio Krause, el anestesiólogo de General Roca declarado penalmente responsable de homicidio culposo por la muerte de Valentín Mercado Toledo, el niño de cuatro años que falleció tras una cirugía el 11 de julio de 2024.
Durante el juicio celebrado el 3 de diciembre del año pasado, el tribunal concluyó que el profesional no solo abandonó el quirófano durante la cirugía, sino que también usó su teléfono celular mientras se desarrollaba el procedimiento y la sala de operaciones carecía de un desfibrilador y de controles clínicos adecuados.
Durante la audiencia, se precisó que el paciente era un menor sin problemas de salud previos, y que la clínica disponía del equipamiento necesario para garantizar una cirugía segura. Las acciones y omisiones del anestesista fueron calificadas como decisivas para el desenlace fatal.
El 11 de julio de 2024, Toledo fue ingresado al Sanatorio Juan XXIII para una cirugía que, según el cirujano pediátrico Fernando Cordero, “sería breve, de una hora u hora y media”. La intervención quirúrgica era para reparar una hernia diafragmática que no le causaba molestias al niño, pero que los médicos preferían tratar cuanto antes.
Pero la operación dio un giro dramático. Valentín presentó muerte cerebral tras un paro cardíaco en quirófano, aunque el equipo inicial solo informó “un poco de bradicardia” y procedió a su traslado a terapia intensiva.
Al solicitar un certificado para su trabajo, Ariana, la madre del menor, descubrió que el documento consignaba “muerte encefálica”, lo que, tras requerir aclaraciones, fue corregido a mano por una empleada administrativa, admitiendo finalmente que no se trataba de un error. Y fue citada a una junta médica recién el 17 de julio, donde le confirmaron el diagnóstico irreversible.

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