Hernán Piquín contó cómo le dijo a su madre que era gay: “Estaba esperando”
El artista, de vuelta en Argentina, recordó cómo la contención de su familia lo acompañó en su trayecto personal y profesional
Hernán Piquín regresó a la Argentina luego de vivir un tiempo en España y fue invitado a La Mañana de Moria, en El Trece, donde reveló cómo fue el momento en que le contó a su madre que era gay. En diciembre, el gran bailarín vivió uno de los momentos más emotivos de la noche del Martón Fierro a la Danza cuando recibió la estatuilla a la Trayectoria Artística.
Durante la charla, Piquín repasó su carrera: desde el Ballet del Colón hasta su paso por “Bailando”, que lo acercó al público masivo. “Si bien en, en el mundo de la danza era conocido, lo que me dio el programa fue esa popularidad que quizás a veces la danza no te da”, afirmó. Además, remarcó su vínculo con Julio Bocca: “Yo siempre fui de Julio Bocca, siempre… para mí él fue un maestro. Aparte de que es amigo, yo lo siento hermano”.
El segmento más emotivo llegó cuando eligió contar el momento en que habló con su familia sobre su orientación sexual En televisión, el bailarín recordó: “A la primera persona que se lo dije fue a mi madre, obviamente”.
La reacción materna fue inmediata y reconfortante. “Mamá, mirá, me parece que, mmm, estoy sintiendo esto”, relató Piquín sobre aquel diálogo familiar. Su madre respondió: “Bueno, tranquilo, yo lo sabía, solo estaba esperando que me lo dijeras. Para mí, vas a ser el mismo Hernán de siempre. Sos mi hijo”.
Después de esa charla, la madre de Piquín organizó una cena con la familia. “A la noche mi vieja, divina, organizó una cena con mi hermano y su exmujer y estábamos sentados comiendo. Entonces mi vieja estaba como nerviosa. Llega mi mamá: ‘Pará, calmate’”, recordó. En ese momento, la madre pidió que Hernán compartiera lo que tenía para decir. Su hermano intervino: “‘¿Qué, qué nos va a contar? ¿Que es gay?’”. Al confirmarse la noticia, la madre preguntó con sorpresa: “‘Ah, ¿pero qué? ¿Vos lo sabías?’”.
“Fue un abrazo familiar. Después mi vieja se encargó de contárselo a mis tías, a mis tíos, a mis primos”, completó. El ambiente se tornó cercano y de fraternidad, marcando un episodio de aceptación familiar.

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