Malestar por la camiseta de la Selección: se produce en Tailandia pero, según el sector textil, hacerla en Argentina no cambiaría el precio final

El caso volvió a exponer los costos de la industria textil local y el peso de los impuestos y de los aranceles

Durante la última semana, la industria textil estuvo en el centro de la escena. Es que, a más de una docena de empresas que ya anunciaron la reducción o el cierre de su producción local, se sumó el dato de que las importaciones de indumentaria y calzado totalizaron USD 1.506 millones en 2025.

Drescher, creador de marcas de indumentaria femenina como Caro Cuore y Vitamina y actual dueño de Jazmín Chebar, agregó en su posteo que “la Cámara de la Indumentaria recomienda al gobierno nacional dejar de subsidiar el trabajo de otros países y comenzar por bajar los impuestos abusivos al trabajo argentino y bajar las tasas de interés leoninas que son las más altas del mundo”.

Según comentaron fuentes con conocimiento del caso a Infobae, Adidas, sponsor oficial de la Selección Argentina desde hace más de 25 años, es quien decide la plaza de producción de las camisetas. “Nos llamó la atención que siendo la Argentina uno de los 15 países en el mundo que fabrica oficialmente las camisetas, se decida que se fabrique en Tailandia, teniendo una fabrica nacional que provee a Adidas y que tiene la misma calidad, porque se cumplen los mismos estándares que en cualquier otra planta del mundo”.

Según pudo saber este medio, la diferencia en el costo de mano de obra entre la Argentina y Tailandia es del 20% aproximadamente. A eso se le suman otros insumos, como la tela, la etiqueta, el estampado, entre otros. Por eso, en el sector insisten: “El precio de venta de la camiseta, que es altísimo, demuestra que tranquilamente se podría haber hecho en la Argentina”.

No obstante, reconocen que “son decisiones de una apertura de la producción que termina generando puestos de trabajo para otros países, en un momento en el que la Argentina los necesita, ya que en el último tiempo cerraron miles de empresas. Los talleres cierran, las fabricas importantes suspenden producción y hay un golpe muy duro a la industria en general”. Drescher develó que, por ejemplo, las camisetas de Boca y River ahora se producen en Brasil, mientras que la de San Lorenzo se importa desde Ucrania.

En una aparición radial anterior, Drescher había desglosado los factores que inciden en el precio final de la indumentaria: “Arranca con 21% de IVA, 1,2% de impuesto al cheque, 1,8% de arancel de tarjeta, 14,85% de costo de las seis cuotas, más el 15% del costo de alquiler, da 55%. Lo que le queda a la empresa es 45% y no pagó la diseñadora, no pagó el camión, no pagó la publicidad, no pagó el diseño, nada. Solamente el 45%. Esto no pasa en ninguna parte del mundo”.

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