Las claves para tratar con personas cínicas y cómo identificarlas, según expertos
Los especialistas advierten que este comportamiento puede presentar dos dimensiones: un blindaje emocional o una forma de ejercer poder sin culpa
El cinismo, asociado a la falta de preocupación por ajustarse a reglas que otros consideran relevantes, se reconoce con frecuencia por una conducta directa y sin filtros. “Yo solo digo la verdad” o “no tengo pelos en la lengua” suelen ser frases propias de las personas cínicas. Frecuentemente son acusadas de actuar con descaro, una actitud que despierta incomodidad y rechazo en quienes las rodean.
Por su parte, el doctor Rolando Salinas (MN 72241), jefe de Salud Mental del Hospital Alemán, profesor de Psicología de la Salud de la Universidad Católica Argentina (UCA) explicó a Infobae que el cinismo implica una actitud persistente de incredulidad y desconfianza, respecto de las motivaciones e ideales de los otros, ya sean personas, instituciones, sistemas políticos, etc. “El cínico siempre busca un interés oculto, cree que los valores son solo aparentes, fachadas o disimulos, lo que lo lleva a mostrarse escéptico o, a veces, imprudentemente directo, despreciando las convenciones sociales”.
El especialista agregó que el término también puede referirse a alguien que miente o actúa mal y no siente vergüenza por ello. “Es esa persona que, aun sabiendo que está en falta, lo admite con una sonrisa burlona o justifica su comportamiento de manera desvergonzada”, añadió.
Según el experto, existen dos dimensiones del cinismo: “En el primer sentido, desacredita por anticipado todo aquello que podría generar expectativas, ilusiones, o dependencia afectiva. Sería entonces una postura defensiva, mientras que si esta actitud toma la forma de falta de vergüenza frente a actos impropios o transgresores está más ligado a lo manipulativo y a la ausencia de culpa“, resaltó.
La licenciada Solari explicó que el cinismo existió siempre en la historia de la humanidad. “La misantropía y la filantropía son dos términos opuestos, que se pueden conectar con el cinismo. La misantropía es la persona huraña, egoísta, narcisista, que solo piensa en sí misma y no le importa el semejante. En contraposición, la filantropía implica amor por la humanidad y el ser humano. La persona cínica estaría del lado de la misantropía”, explicó Solari.
La experta citó a Platón, en su libro “La República”, donde el filósofo reflexiona sobre el amor por el otro, por la humanidad, por hacer el bien. “En ese orden de ideas, podemos hablar de la pulsión de vida, que planteó Sigmund Freud. Todo lo que genere crecimiento, creatividad y desarrollo se opone a las personas egoístas, negativistas que procuran algo del orden de lo malo”, detalló la experta.

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