Astor, Piazzolla Eterno: los secretos la obra que brilla en el Colón y el desafío de reinventar el tango sin pedir permiso
Teleshow conversó con Emiliano Dionisi, Nicolás Guerschberg y Tato Fernández, los directores de la obra que propone una mirada disruptiva y apasionada del genio del bandoneón. La construcción coral y evocativa, el riesgo como premisa y las reacciones de la familia
Una noche cualquiera, en la mágica y misteriosa Buenos Aires, un Astor Piazzolla de seis voces y mil recursos reconstruye su vida al compás de esa música que de tan intrépida y desafiante se hizo inmortal. El escenario del Teatro Colón es el ambiente ideal para la redención definitiva de una obra que se animó a desafiar al presente para diseñar un futuro en permanente construcción, con los riesgos que eso implica. “Yo no cambio el tango, lo hago crecer”, dice en un momento, cansado de los ataques y los desprecios, conocedor de su talento y dispuesto a hacerse escuchar a pesar de todo.
Cada uno llegó a la obra de Piazzolla por caminos diferentes y eso también empieza a explicar la dinámica del espectáculo. Emiliano se impregnó de su música como ocurre con los clásicos: “Lo conocí de manera casi inconsciente, es como Romeo y Julieta, hasta el que no la leyó más o menos sabe de qué se trata. Después, el tango me llega por mi viejo, que le gustaba mucho Julio Sosa. Y ya en lo laboral, soy diplomado en Artes del Circo, en la Universidad San Martín, y la música de Piazzolla se utiliza mucho para el circo contemporáneo, porque es una música muy teatral, con mucho corazón y con mucho desarrollo”, explica.
En cambio, para Nicolás se volvió casi una obsesión en su carrera de músico, sea como intérprete, estudioso o arreglador. Giró por el mundo con el Quinteto Astor Piazzolla y hace 27 años formó Escalandrum con Pipi Piazzolla, uno de los nietos de Astor, el sexteto de jazz que entre tantas vertientes recrea a su manera la obra del genio. “Todo eso me acercó a Astor de diferentes maneras, desde su obra hasta su vida y su familia, y me convertí en una especie de devoto de este gran hombre”.
Responsable de la puesta de Rocky, uno de los tanques del musical por estos días, y de fenómenos pop como Nicki Nicole y Bizarrap, Tato Rodríguez completa este improvisado cómo conocí a Piazzolla y, sin ponerse de acuerdo con sus compañeros, ofrece una tercera posición. “La primera vez fue escuché algo de Piazzolla fue en el cine, cuando fui a ver 12 monos. Escuché ‘Suite Punta del Este’ y me voló la cabeza. Era adolescente, es lo que más me acuerdo de la peli, y eso que es excelente”. En resumen, tres diferentes maneras de acercarse al hombre y al mito. Un aperitivo ideal para adentrarnos en la cocina del show que se presenta en el Colón de Buenos Aires hasta el 16 de febrero.
—¿De quién fue la idea de que haya un Piazzolla coral y no un intérprete único?
Emiliano: Estamos en la era de las biopics, y no quería imaginarme a un actor que hiciera de Piazzolla, con el bandoneón. Me propuse ser muy fiel a la personalidad de Astor que era un artista que todo el tiempo subvertía lo que se esperaba de él. Entonces, en vez de un Piazzolla hay seis cantantes que son Piazzollas, pero también dos bailarines que son Piazzollas y la orquesta entera es Piazzolla. Y me animo a decirte que el espacio es Piazzolla, esa propuesta para meterse en la cabeza de una persona que vibra con la música. La escenografía se mueve como si fuesen partituras musicales y todo vibra en el entorno piazzolliano. No podíamos hacer un espectáculo de Piazzolla sin sorprender, sin ir por donde nadie se lo esperaba.

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