A 45 años de un triunfo magistral de Lole Reutemann: la guerra en la F1 que no le dio esos puntos y pudieron valerle el título
El santafesino se lució con gomas para piso seco en una pista mojada. Remontó y venció en Sudáfrica. Pero, por un conflicto institucional, la carrera no fue puntuable. Ese día corrieron dos argentinos en la Máxima
Desde la primera carrera disputada en 1981, Carlos Alberto Reutemann dejó en claro que ese debía ser su año en la Fórmula 1. El 7 de febrero se abrió la temporada en Sudáfrica y gracias a su oficio tomó una estrategia clave para vencer en el Autódromo de Kyalami. A bordo de su Williams FW 07B arrasó, aunque, por un conflicto político, esa victoria no fue puntuable. Aquellas truncas nueve unidades le hubiesen valido el título mundial al santafesino. Más allá de todo, Lole volvió a dar cátedra arriba y abajo del auto.
Kyalami se ubica en Gauteng, a unos 25 kilómetros al norte de la ciudad de Johannesburgo. El viejo trazado tenía 4.104 metros de extensión y era muy distinto al remozado actual en el que el país africano trabaja para recuperar el Gran Premio, cuya última edición fue en 1993 (ya con el circuito remozado), con el triunfo de Alain Prost a bordo de un Williams. Con la misma escudería inglesa, Reutemann comenzó su segunda temporada y luego de una preparación física inédita en su campaña (nunca se lo vio tan fino), encaró al 110 por ciento un campeonato en el que estuvo decidido a que sea suyo.
Como de costumbre en Sudáfrica se corría los sábados principalmente por razones culturales y religiosas, ya que el domingo se consideraba tradicionalmente un día de descanso y culto, lo que dificultaba la organización de grandes eventos masivos en esa época. Kyalami le caía bien a Reutemann ya que el 31 de marzo de 1974 logró allí la primera de doce victorias puntuales en la Máxima, sobre un Brabham BT 44. Carlos, además de su excepcional manejo, tenía un plus que pocos –o casi nadie- en su época tenían y que era su capacidad de análisis para tomar decisiones claves antes de una carrera. Fue un gran desarrollador de autos y en sus dos años en Ferrari (1977 y 1978) llegó a girar casi de noche en el Circuito de Fiorano, en Maranello, en épocas donde no había límites de pruebas. En Williams también aprovechó cada ensayo y eso le permitió conocer a fondo de el funcionamiento del auto y las puestas a punto promovidas por su ingeniero, Neil Oatley.
Pero lo ocurrido en Sudáfrica hace 45 años tuvo que ver con la capacidad, experiencia, instinto y soberbia labor conductiva de Reutemann. La lluvia del viernes y sábado puso las condiciones. Lole logró el segundo puesto en la clasificación y el domingo las pruebas de tanques llenos (o Warm Up) también se realizaron bajo el agua. Veinte minutos antes de la carrera cesaron las precipitaciones y hasta tres minutos antes de la misma los pilotos pudieron cambiar sus neumáticos. El asfalto aún estaba mojado y la mayoría decidió partir con gomas para esa condición de piso, que son las que tienen los dibujos o ranuras para que pase el agua. Reutemann decidió lo contrario y fue apoyado por Frank Willliams. Otros cuatro también apostaron por cubiertas slicks, que son las de piso seco: Elio De Angelis (Lotuss), Keke Rosberg (Fittipaldi), Riccardo Patrese (Arrows) y Eddie Cheever (Tyrrell). Con los autos en la grilla volvieron algunas gotas con un clima espeso, típico de una zona subtropical en verano.
El poleman, Nelson Piquet, partió adelante con su Brabham BT 49 en un pelotón de 19 autos. En tanto que Reutemann debió largar suavemente para que no patine su Williams FW 07B y fue superado por De Angelis y en la primera curva por Rosberg. Pero el Lole no se desesperó y de los que largó con gomas para piso seco, fue el que menos perdió. Ahí se vio la calidad de manejo del santafesino, ya que con agua en la pista y nula adherencia (o grip) en el asfalto, solo perdió cinco posiciones y domó su monoplaza pese a que se deslizó al salir de las curvas.
Carlos se mantuvo expectante y su elección fue acertada ya que con el correr de las vueltas la pista se secó y se formó la huella. Esto fue aprovechado por el Lole que comenzó a remontar y llegó hasta los Brabham que encabezaron el 1-2, pues detrás de Piquet se ubicó su compañero, el argentino Ricardo Zunino. “Cuando lo pasé a Zunino sacándole una vuelta sobre piso seco, vi que su Brabham subviraba bastante, ahí supuse que probablemente el de Nelson también sufriría lo mismo, y que eso se agravaría si intentaba atacar mi posición. Levanté hasta estabilizarme en unos 14 segundos de diferencia y allí seguí girando con cierta comodidad hasta el final”, recordó el Lole en la cobertura de la revista CORSA.

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