Expertos de Harvard alertaron sobre el uso de IA como terapeuta: “Si te impide buscar ayuda es un problema”

El auge de plataformas automatizadas transforma la manera en que los usuarios enfrentan el aislamiento, pero la interacción genuina es clave para superar el reto

La integración acelerada de la inteligencia artificial en el ámbito de la salud mental ha encendido alertas entre especialistas de Harvard. El uso de chatbots y herramientas digitales genera interrogantes sobre sus beneficios y riesgos, especialmente cuando se presentan como alternativa al apoyo profesional.

El profesor de psicología Matthew Nock advirtió: “Muchas de las conversaciones que tenemos ahora sobre los chatbots las tuvimos antes sobre las redes sociales o la televisión. Son herramientas. Debemos usarlas para maximizar sus beneficios y minimizar posibles daños”. Los expertos enfatizaron que, aunque la tecnología puede ser útil, no debe reemplazar el apoyo profesional.

Lunbeck evocó los orígenes del uso tecnológico en salud mental, citando el chatbot ELIZA, percibido como casi humano por algunos usuarios: “Hay algo muy atractivo en esta tecnología que, después de tantos años, aún no comprendemos del todo”, señaló.

Jordan Smoller, profesor de psiquiatría, destacó que los chatbots “aprovechan parte de la maquinaria con la que solemos identificar conexiones y rápidamente tendemos a antropomorfizarlos”, lo cual incrementa el riesgo de atribuirles capacidades humanas.

El panel analizó la función de validación emocional y el papel de los sistemas como “espejo” para el usuario. Nock explicó: “En terapia digo ‘sí’ mucho más que ‘no’, porque validar tiene beneficios evidentes”. Lunbeck recordó la tradición clínica, donde el terapeuta debía funcionar como un espejo para el paciente. “Ahora nos quejamos de que los chatbots lo hagan. Pero eso también es parte de la función tradicional del terapeuta”, indicó.

Según Harvard Gazette, los especialistas subrayaron los riesgos cuando la tecnología obstaculiza la búsqueda de ayuda profesional. Lunbeck fue enfática: “Si te impide buscar ayuda, es un problema”. En situaciones extremas, alertó: “Si responde a tu ideación suicida con un ‘¡Bien, vamos, chica!’, es terrible”.

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