Denuncian múltiples ataques de palometas en una playa de Entre Ríos: un hombre perdió un dedo
El Hospital Fermín Salaberry de Victoria asistió a siete personas, entre ellas niños y adultos, por mordeduras de los peces tras ingresar al río en zonas no habilitadas. Los guardavidas reportaron más de 40 afectados y la evacuación del lugar
Un clima de preocupación se instaló en la costa de la ciudad de Victoria, en la provincia de Entre Ríos, luego de que se confirmara una ola de ataques de palometas que dejó decenas de heridos durante el último fin de semana. Entre las víctimas, un bañista perdió parte de un dedo por el ataque de estos peces, lo que derivó en la evacuación de los turistas, la colocación de bandera roja y un llamado urgente a extremar medidas de prevención.
El guardavidas, con 18 años de experiencia, remarcó que la mayor parte de los heridos recibió curaciones en la playa, aunque varios fueron derivados al hospital por precaución. Ante el incremento de incidentes, los guardavidas decidieron evacuar el sector y colocar la bandera roja para alertar sobre el riesgo, aunque muchos visitantes “no ven los carteles y se meten igual”, según advirtió Martin.
El testimonio del personal a cargo de la seguridad en la playa pone de relieve la magnitud del problema. La cifra de afectados, que supera los 40 en los últimos días, también genera preocupación entre los residentes y turistas. Martin rememoró que el año pasado se contabilizaron más de 320 ataques en la zona y denunció prácticas irresponsables que agravan el fenómeno: “Hubo una persona que vino con bolsas de arpillera llenas de huesos de vaca para que las palometas comenzaran a atacar. El 1º de febrero del año pasado no quedó nadie, y eso nunca lo contaron”, puntualizó el guardavidas.
El pedido de medidas más estrictas se amplifica ante el aumento de los episodios. Martin impulsa la instalación de un mallado de protección de dos metros de altura, con cadenas y boyado, a lo largo de la costa, con el objetivo de garantizar el uso seguro de la playa hasta abril. La propuesta busca reducir el contacto entre bañistas y palometas, especialmente en los sectores con mayor concentración de personas.
Detrás del incremento de ataques, especialistas del Acuario del Río Paraná explicaron que las altas temperaturas y el bajo nivel del río favorecen la agresividad de las palometas, que se vuelven más activas debido a la escasez de alimento.
Estos peces habitan el río durante todo el año, pero su comportamiento cambia cuando el agua se calienta. Los ataques suelen registrarse en zonas de poca profundidad y cerca de nidos durante la época de reproducción. Aunque las palometas no figuran entre los grandes depredadores del ecosistema, cumplen un rol clave al alimentarse de peces débiles o enfermos.

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