Cómo se recuperó la biodiversidad marina tras el devastador impacto de un asteroide hace 66 millones de años
Un equipo de investigadores analizó microfósiles marinos para determinar que la aparición de nuevas especies ocurrió en apenas unos miles de años después de la catástrofe que transformó los ecosistemas de la Tierra
Un estudio internacional, liderado por Chris Lowery de la Universidad de Texas en Austin, descubrió que la vida en los océanos regresó con una velocidad inesperada tras el impacto del asteroide que acabó con dinosaurios hace 66 millones de años.
El asteroide que impactó cerca de la actual península de Yucatán marcó la frontera entre el Cretácico y el Paleógeno, provocando la desaparición de los dinosaurios y de numerosas especies animales y vegetales, tanto terrestres como marinas.
Este suceso transformó radicalmente los ecosistemas de la Tierra y generó condiciones extremas que alteraron el desarrollo evolutivo de la vida. Hasta ahora, se consideraba que la restauración ecológica tras una extinción de semejante magnitud era un proceso lento y prolongado.
El equipo liderado por Lowery detectó que el foraminífero Parvularugoglobigerina eugubina, considerado un indicador clave de recuperación biológica, apareció en intervalos que van de tres mil quinientos a once mil años después del impacto, según la ubicación geográfica de los registros sedimentarios.
Además, otras especies de foraminíferos emergieron en menos de dos mil años, lo que revela un proceso de recuperación biológica notablemente veloz. En total, los investigadores identificaron entre diez y veinte especies nuevas de foraminíferos en apenas seis mil años tras el evento, aunque persiste el debate sobre cuántas de ellas representan especies realmente distintas.
Los análisis se basaron en microfósiles recogidos en varias regiones del mundo, incluyendo Gubbio y Monte Conero en Italia, Caravaca en España, El Kef y Aïn Settara en Túnez, además del propio cráter de Chicxulub en México. Según Lowery, citado por Eurekalert: “Es increíblemente rápido… Esta investigación nos ayuda a comprender la rapidez con la que pueden evolucionar nuevas especies tras eventos extremos y también la rapidez con la que el medio ambiente comenzó a recuperarse tras el impacto de Chicxulub”.

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