03:59A 100 años del nacimiento de Julio Sosa: “El varón del tango” que murió de manera trágica en la cumbre de su carrera

El célebre cantor había nacido el 2 de febrero de 1926 en Uruguay y se convirtió en un emblema del tango en Argentina, pero falleció en un accidente de auto cuando tenía apenas 38 años

En sus comienzos, hablamos de la segunda mitad del siglo XIX, el tango era cosa de hombres. Y no solo eran ellos, exclusivamente, los que lo bailaban, sino también los que lo cantaban. Después, con la llegada del siglo XX, la situación cambió. Y las mujeres comenzaron a tener cada vez más protagonismo. Sin embargo, cuando Julio Sosa se hizo presente en la escena musical, todos se remitieron a aquellos tiempos en los que este género destilaba virilidad.

Fue vendedor ambulante de bizcochos, podador municipal de árboles, ayudante de mercachifle, repartidor de farmacia y lavador de vagones, entre otros oficios ocasionales. Sin embargo, siempre tuvo clara su vocación. Y, por ese motivo, se anotaba en cada concurso de canto que tuviera lugar en su zona de residencia. Hasta que, finalmente, se le dio. Su debut como vocalista profesional fue en la orquesta de Carlos Giardini, en la Ciudad de La Paz. Y, en 1948, en tanto, grabó junto a la orquesta de Luis Caruso en Montevideo.

Sin embargo, Sosa sabía que su gran posibilidad de triunfar estaba en la Argentina. Y, un año más tarde, desembarcó en Buenos Aires, donde empezó su carrera cantando en el café Los Andes para luego sumarse a la orquesta típica formada por Enrique Mario Francini y Armando Pontier, donde compartió escenario con Alberto Podestá. Para entonces, Julio ya había terminado su primer matrimonio con Aída Acosta, con quien se había casado cuando tenía apenas 16 años. Así que decidió abocarse de lleno al trabajo.

En 1953 se sumó a la orquesta de Francisco Rotundo. Allí, triunfó con temas como Cambalache, Al mundo le falta un tornillo, Padrino pelao y Tengo miedo. En cuanto a su vida personal, en 1958 se casó con Nora Edith Ulfeldt, con quien trajo al mundo a su única hija, Ana María. Pero al poco tiempo se divorció.

En 1960, finalmente, decidió comenzar su carrera como solista. Entonces se unió al bandoneón de Leopoldo Federico y su orquesta, con la que logró llegar a la cúspide de su popularidad. Y de aquella época datan los registros de temas como Nada, Qué falta que me hacés, En esta tarde gris y La cumparsita, que terminaron consagrándolo como uno de los mayores representantes del tango. Para entonces, había vuelto a formar pareja con Susana “Beba” Merighi. Y todo parecía marchar sobre rieles en su vida, al menos, frente a los ojos de los demás.

Sin embargo, cuando nadie se lo podía imaginar, ocurrió la tragedia. Era el 25 de noviembre de 1964. Sosa había participado de un programa radial en el que, como si se tratara de una broma del destino, había cantado varios temas del repertorio de Gardel. Luego salió de la emisora y se subió a su auto. Dicen que le gustaba la velocidad y que no era muy ducho al volante. Dicen también, aunque muchos testigos del momento lo negaron, que había bebido más de la cuenta.

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