Una mujer encontró una serpiente de casi dos metros en la cocina de una capilla de Chaco

La Policía acudió al rescate con un sargento especialista en ofidismo. El animal fue entregado al Refugio Naturaleza Reptil

Un episodio poco habitual sacudió la tranquilidad de la capilla San Cayetano, situada sobre Nicolás Rojas Acosta 425, en la localidad de Barranqueras, dentro de la provincia de Chaco. Todo comenzó cuando una mujer de 66 años, residente en las inmediaciones, notó la presencia de una víbora de gran tamaño que se desplazaba hacia la cocina del edificio religioso. Sin perder tiempo, realizó una llamada a la Policía, poniendo en marcha un operativo que captó la atención de los vecinos del barrio.

La serpiente fue identificada como un ejemplar macho juvenil de Boa Curiyú (Eunectes notaeus), especie que suele habitar en ambientes naturales de la región. El episodio generó un susto importante entre quienes se encontraban en la capilla, aunque la intervención permitió controlar el escenario sin riesgos para la comunidad.

El animal fue entregado al Refugio Naturaleza Reptil, donde permanecerá resguardado a cargo del personal especializado que intervino en el operativo. Desde la Policía confirmaron que, tras permanecer bajo observación, la Boa Curiyú será liberada nuevamente en su entorno natural.

La provincia de Entre Ríos lanzó una advertencia a la población luego de que los registros reflejaran un aumento del 75% en los casos de mordeduras de serpientes yarará a personas durante 2025.

El Ministerio de Salud provincial emitió un comunicado dirigido a residentes y turistas, donde remarcó la urgencia de reforzar las precauciones y de actuar con rapidez ante cualquier accidente por mordedura de serpiente. Desde la División de Intoxicaciones de la Dirección General de Epidemiología, se insistió que estos incidentes constituyen emergencias médicas y requieren atención inmediata en los centros de salud habilitados.

El incremento de episodios relacionados con la yarará encendió las alarmas en comunidades rurales y zonas frecuentadas por turistas. Según reveló el ministerio, durante el año pasado se notificaron 56 casos de envenenamiento por mordedura de esta especie, frente a los 32 sucedidos en 2024. Las autoridades sanitarias destacaron que, hasta el 8 de enero, en 2026 no se registraron nuevos incidentes, aunque continúa en marcha la vigilancia epidemiológica en toda la provincia.

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