El hallazgo de una fosa común en Jordania cambia la visión sobre la primera gran pandemia

Un equipo internacional reveló cómo la Peste de Justiniano transformó la vida urbana en el Mediterráneo, tras descubrir un enterramiento común con 230 víctimas en Jerash lo que aporta nueva luz sobre la magnitud de la crisis sanitaria

Un equipo internacional documentó cómo la primera gran pandemia conocida afectó la vida urbana en el Mediterráneo. El hallazgo de una fosa común en el antiguo hipódromo de Jerash, en Jordania, constituyó la primera prueba directa del impacto humano de la Peste de Justiniano, un brote que provocó una elevada mortalidad entre los siglos VI y VII.

El contexto urbano de Jerash resultó determinante en la magnitud de la tragedia. El antiguo hipódromo, que había dejado de emplearse para carreras y actividades industriales, fue transformado de manera excepcional en un espacio de entierro colectivo ante la emergencia.

En cuestión de días, los cuerpos fueron depositados sin la organización funeraria habitual, sobre capas de desechos cerámicos, lo que evidenció la gravedad de la crisis.

A diferencia de otros supuestos enterramientos masivos por enfermedades antiguas, en Jerash se confirmó con rigor biomolecular que se trató de un único evento mortuorio vinculado a la Peste de Justiniano. Este caso fue el que constituyó la primera evidencia directa, bien fechada y documentada, de una fosa común causada por una pandemia en el Mediterráneo oriental.

El procedimiento científico incluyó el estudio de ADN antiguo y el análisis de linajes maternos, que respaldaron la existencia de una única cepa de peste. El equipo interpretó la acumulación acelerada y densa de cadáveres como señal de una mortalidad colectiva abrupta, muy distinta a la secuencia gradual de entierros típica de los cementerios urbanos.

Además del patógeno, la investigación analizó a quienes murieron y su integración en una ciudad activa. Los análisis isotópicos realizados en dientes y huesos mostraron que la mayoría compartía una dieta basada en recursos locales, aunque existían diferencias en el origen del agua consumida en la infancia.

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