Qué es la Gran Muralla Verde del desierto de Sahara que funciona como barrera vegetal en África

Este ambicioso proyecto ecológico busca detener la desertificación, restaurar tierras degradadas y transformar la vida de millones de personas en la región del Sahel

La Gran Muralla Verde es una de las iniciativas ecológicas más ambiciosas del continente africano. Se trata de un cinturón de vegetación de 8.000 kilómetros de largo y 15 de ancho, que cruza el norte de África de extremo a extremo, desde el océano Atlántico hasta el mar Rojo. Concebida para frenar la desertificación y restaurar tierras degradadas, la barrera involucra a once países de la franja del Sahel y el Sahara, donde el avance del desierto amenaza tanto la biodiversidad como la vida de millones de personas.

El proyecto no consiste simplemente en plantar árboles. Como explicó la investigadora Deborah Goffner, del Stockholm Resilience Centre, la estrategia es un “patchwork de proyectos de desarrollo” que se adapta a las necesidades de cada país y comunidad. En Senegal, por ejemplo, la reforestación inicial cedió protagonismo a proyectos agroecológicos y de gestión comunitaria, donde las mujeres tienen un papel central en la producción de alimentos y la regeneración del entorno.

Además, métodos tradicionales como la técnica zaï, mejorada por Yacouba Sawadogo, permitieron recuperar millones de hectáreas en Burkina Faso mediante la retención de agua y nutrientes en el suelo, lo que favoreció el regreso de la vegetación y la fauna local.

Una de las creencias más habituales sobre proyectos de restauración ecológica es la idea de que la simple presencia de polinizadores, como las abejas, podría revertir la degradación ambiental del Sahara y el Sahel. Sin embargo, los expertos han aclarado que la situación es mucho más compleja.

Goffner subrayó que la desertificación en el Sahel no se debe únicamente a la ausencia de vegetación o polinizadores, sino a factores estructurales como la escasez de lluvias, el sobrepastoreo y la presión demográfica. La falta de agua y la degradación del suelo impiden que las plantas florezcan y, por lo tanto, que las abejas puedan establecerse y desempeñar su función.

En este contexto, los programas han optado por enfoques integrales, que incluyen la regeneración asistida, la protección de áreas del pastoreo y la promoción de cultivos mixtos. “El éxito solo se logra si la comunidad local se involucra y adapta las técnicas a sus propias necesidades”, afirmó Sinnassamy.

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