El clima polar en Júpiter y Saturno revela secretos sobre el interior de los planetas

Un estudio del Instituto Tecnológico de Massachusetts demuestra que las diferencias observadas en los remolinos atmosféricos permiten inferir características hasta ahora desconocidas

Los patrones climáticos polares observados en Júpiter y Saturno han intrigado durante décadas a la comunidad científica, ya que ambos planetas, a pesar de compartir tamaño y composición, presentan vórtices polares radicalmente diferentes.

Por el contrario, en Júpiter, una base más ligera frenaría el crecimiento de cada vórtice, propiciando en su polo norte la formación simultánea de grandes remolinos dispuestos en torno a un vórtice central, alcanzando cada uno de ellos dimensiones cercanas a 4.800 kilómetros, como evidencian las imágenes captadas por la sonda Juno de la NASA desde su llegada en 2016.

Shi, autor principal del artículo y estudiante de posgrado del MIT, sostuvo: “Lo que observamos desde la superficie, el patrón de fluidos en Júpiter y Saturno, podría revelarnos algo sobre el interior, como la suavidad del fondo”. Añadió que: “Esto es importante porque, posiblemente, bajo la superficie de Saturno, el interior está más enriquecido con metales y contiene más material condensable, lo que le permite una estratificación más fuerte que la de Júpiter. Esto ampliaría nuestra comprensión de estos gigantes gaseosos”.

Hasta ahora, el contraste entre ambos mundos había sido considerado un enigma sin resolver, dado que tanto Júpiter como Saturno se componen principalmente de hidrógeno y helio y mantienen tamaños comparables. Sin embargo, las misiones espaciales han documentado la diferencia: la sonda Cassini de la NASA, durante su misión de 13 años hasta 2017, registró el vórtice hexagonal sobre el polo norte de Saturno, mientras que Juno ha mostrado el complejo sistema de ocho vórtices secundarios circulando sobre el polo de Júpiter.

Shi declaró: “Se ha dedicado mucho tiempo a descifrar las diferencias entre Júpiter y Saturno. Los planetas tienen aproximadamente el mismo tamaño y ambos están compuestos principalmente de hidrógeno y helio. No se sabe con certeza por qué sus vórtices polares son tan diferentes”.

Para abordar este dilema, el equipo dirigido por Wanying Kang, profesor adjunto en el Departamento de Ciencias de la Tierra, Atmosféricas y Planetarias del MIT, simuló digitalmente distintos escenarios físicos fundamentados en las imágenes recogidas por Juno y Cassini. Su modelo, que emplea ecuaciones de dinámica de fluidos previamente utilizadas para estudiar ciclones terrestres de latitudes medias, permitió simplificar la complejidad de estos sistemas.

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