¿Las mujeres duermen peor?: 6 factores que afectan el descanso femenino
Según la última Encuesta Global del Sueño 2025, las mujeres reportan más dificultades para conciliar el sueño y descansar profundamente que los hombres. Desde los cambios hormonales hasta las cargas del cuidado familiar, cuáles son las causas y cómo impacta en su salud, según los especialistas
Las mujeres duermen peor que los hombres y reportan una mayor sensación de cansancio, según los últimos estudios internacionales y la experiencia de los especialistas en medicina del sueño. Las estadísticas más recientes muestran que el 38% de las mujeres tiene dificultades para conciliar el sueño más de tres veces por semana, frente al 29% de los hombres, una brecha que se amplía cuando se analizan la calidad y la profundidad del descanso.
A continuación, los principales factores identificados por los especialistas:
El impacto de la falta de sueño es profundo y abarca tanto la salud física como la mental. Heredia señaló que “es necesario dormir al menos siete horas de buena calidad para tener una vida más prolongada y mejor calidad. El sueño es uno de los ‘8 esenciales de la vida’, junto con una dieta saludable, actividad física, peso corporal adecuado y control de factores de riesgo”.
Holmes advirtió que “dormir mal de manera crónica no solo genera cansancio, sino que tiene consecuencias profundas sobre la salud integral. El sueño insuficiente se asocia con alteraciones del sistema inmune, mayor inflamación sistémica, desregulación metabólica y aumento del riesgo cardiovascular”. En las mujeres, estos efectos pueden amplificarse, afectando la salud reproductiva, el peso corporal y el funcionamiento endocrino.
En el plano mental y emocional, el déficit de sueño incrementa el riesgo de ansiedad, depresión, irritabilidad y dificultades atencionales. Holmes aportó que “el insomnio sostenido suele convertirse en un factor que agrava o perpetúa trastornos psicológicos preexistentes, generando un círculo vicioso entre mal dormir y malestar emocional”. Nogueira agregó que la falta crónica de sueño “se asocia a mayor riesgo de trastornos psíquicos y emocionales, y hay una vinculación muy importante entre el sueño y la depresión”.
La repercusión del mal descanso se extiende al rendimiento intelectual, la concentración y la memoria. Nogueira detalló que “la falta de sueño produce somnolencia diurna, cansancio, embotamiento y cefalea matutina. Esto va de la mano de menor capacidad de concentración, pérdida de memoria y menor rendimiento intelectual”.

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