El fugaz paso de Li Yao en Boca Juniors: un refuerzo propuesto por Macri al que Bianchi devolvió a China luego de dos entrenamientos

El por entonces presidente xeneize propuso incorporar a un mediocampista asiático que no convenció al Virrey y duró muy poco en el club

Habían pasado apenas dos semanas del triunfo de Boca sobre el Milán en Japón que le permitió obtener la Copa intercontinental de 2003. Matías Donnet fue el autor del tanto del empate 1-1 en tiempo reglamentario que derivó en la gloriosa tanda de penales a favor del equipo de Carlos Bianchi, que esa noche en Tokio bordó su tercera intercontinental personal y la segunda con el traje de DT xeneize. El Virrey continuaría con su segundo ciclo al frente del plantel de cara al 2004 y brindó en esas Fiestas pensando en el mercado de pases venidero. Allí fue cuando irrumpió Mauricio Macri con la propuesta de un particular refuerzo. O, mejor dicho, incorporación.

“La mitad + 1.300.000.000” fue el título de la tapa del diario Olé del 7 de enero de 2004, anticipando el arribo al país de la figura china. Dos días más tarde, fue recibido en el aeropuerto de Ezeiza con una camiseta de Boca y posó para algún valiente fotógrafo que había sido notificado sobre su llegada. De allí, derecho a Casa Amarilla para acoplarse a un plantel que estaba a punto de viajar a Tandil para iniciar la pretemporada pensando en la Libertadores y el Torneo Clausura de ese año.

Li Yao brindó una improvisada rueda de prensa antes del primer almuerzo con sus nuevos compañeros: “Voy a intentar mostrar mi calidad como jugador de fútbol y a intentar aprender las cosas que tienen los jugadores argentinos. Todavía no hablé con Bianchi”. Esa entrevista que fue grabada por TN duró apenas unos segundos, porque su traductor pidió interrumpirla para permitirle ir a comer y prometió dialogar más tarde. El entrenador, con gesto adusto y caminata apresurada, no frenó a hacer comentarios antes del viaje a suelo tandileño. Antes de subirse al ómnibus camino a las sierras, Yao fue interceptado por Cacho Laudonio, más conocido como Loco Banderita, que le dio un cálido abrazo de bienvenida y hasta le pidió una foto para su colección.

Bianchi ya le había bajado línea a Macri para el mercado veraniego: priorizar la permanencia de la mayoría de jugadores del plantel que venían de alcanzar la gloria en Japón sin necesidad de nuevos fichajes. De hecho se plantó cuando el Veracruz de México intentó llevarse al brasileño Iarley, que le había dado frutos a lo largo de todo el año. Sobre el cierre del 2003, Boca presentó a Carlos Arturo Marinelli, un enganche de las inferiores del club que había sido vendido al Middlesbrough inglés por 4 millones de dólares en 1999 con solo 17 años. Luego de dos ciclos en el Boro y un préstamo en Torino, el volante ofensivo se sumó al Xeneize. A priori, sería la única cara nueva, pero Mauricio tenía otros planes…

Macri daba forma en su cabeza a la idea de subir a Boca a los grandes mercados del mundo. Quería reflejarse en el Real Madrid y Manchester United, dos gigantes internacionales que ya habían expandido su marca en todos los continentes. Entonces, creyó conveniente que cautivaría a los chinos con la presencia de este mediocampista al que habían descripto como “hábil zurdo”, pero en realidad al verlo en el primer entrenamiento se enteraron de que en realidad era derecho. El pope boquense pretendía ficharlo, que Bianchi lo mantuviera dentro del plantel profesional y que, llegada la oportunidad, le diera algunos minutos para redondear la jugada y así contentar a los asiáticos. Pero el entrenador se ceñía a lo estrictamente deportivo y tenía tachado al chino de antemano.

“No siento miedo”, declaró Li Yao antes de su primera noche en la concentración de La Posada de los Pájaros de Tandil junto a otros 35 compañeros entre los que también estaban los juveniles Neri Cardozo, Leandro Díaz, Mario Sosa, Mikael Yourassowsky y Ariel Colzera. En cambio, faltaban otros que habían viajado al Preolímpico Sub 23 con la selección argentina dirigida por Marcelo Bielsa que proyectaba la participación en Atenas 2004: Carlos Tevez, Nicolás Burdisso, Clemente Rodríguez, Franco Cángele, José María Calvo, Pablo Jerez y Wilfredo Caballero. En lo que fue su primera práctica, el chino se cruzó con el guardameta (y hoy entrenador de arqueros del plantel profesional de Boca) Cristian Muñoz, que también había presenciado el Mundial Sub 20 de Malasia con Argentina. El Tigre probablemente se entere de la coincidencia con Li Yao en aquel Mundialito gracias a este artículo.

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