03:50Un paseo por Atenas: del origen del cristianismo a visitas a los vestigios de la antigua cultura griega
Andrés Salvatori hizo un recorrido por la capital del país. Su crónica de los cines de verano y su participación en una clásica ceremonia de bautismo
Ciudad milenaria, Atenas, capital de Grecia, ofrece una variedad de atractivos relacionados con su cultura, con la historia, con una magia muy especial que emana de su interior. Si bien es extensa, la parte céntrica es relativamente fácil de recorrer. Tiene varias colinas desde las cuales se obtienen hermosas vistas, destacándose la de Filopapo, la de Licabetos y la más conocida de todas, la Acrópolis, esa gigantesca elevación rocosa coronada por el hermoso Partenón. Obviamente podríamos hablar mucho tiempo de la Acrópolis, pero mi intención es relatar un pequeño trayecto por esa parte céntrica, con algunas cosas que llaman mi atención.
Uno de los puntos más interesantes es la Stoa de Atalo, construida en el siglo II a. C., que hoy en día alberga al Museo del Ágora. “Uno de los puntos más interesantes es la Stoa de Atalo”.
Dos cosas llaman mucho mi atención: Una está en relación al ostracismo, un método que tenían los ciudadanos para desterrar a alguien que consideraban peligroso para la ciudad. “Si un nombre alcanzaba una cantidad de votos, debía dejar Atenas en diez días y permanecer desterrado diez años”, situación que se podía revertir mediante el perdón.
Otro objeto que me sorprende es la klepsidra, un reloj de agua que servía para medir el tiempo. Era usado para cronometrar la duración de una disertación mientras alguien exponía algún tema en la antigua Atenas, considerando la facilidad que tenían los atenienses para la oratoria.
Saliendo del Ágora busco alimentarme. Grecia tiene muchas opciones y elijo una que es muy común, el souvlaki. Paseo por los barrios céntricos de Plaka y Monastiraki y elijo un sitio donde comprarlo. El souvlaki es carne de cerdo cortada en pedacitos que se asa en un pincho. De hecho souvla quiere decir pincho, y souvlaki es su diminutivo. Ese pincho te lo dan con una pita, un pan chato en forma de disco y otros ingredientes, como cebolla, tomate y uno que para nosotros sería impensado, una salsa que mezcla el pepino y el yogurt. Todo el conjunto es sabrosísimo y cuesta poco más de tres dólares.
Me alejo de la parte más céntrica y escalo hasta lo alto de otro monte, el Licabeto, el más elevado de todo el radio urbano. Podría hacerlo en funicular, pero prefiero subirlo a pie. El trayecto no es largo y permite vistas parciales de la Acrópolis que surge entre los árboles a medida que voy ganando altura. En la cima me detengo para observar cómo se despliega la ciudad y cómo se extiende hasta el encuentro con el mar, materializado a través de su puerto, el Pireo. Un pequeño edificio se destaca como la única construcción en ese punto elevado: es la Iglesia de San Jorge.

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