Murió Ricardo “Chiqui” Pereyra, la voz emblemática del tango argentino
La triste noticia fue comunicada por su hija Paula a través de un posteo en redes sociales. El artista estaba internado desde los primeros días de diciembre luego de sufrir un accidente en su hogar al caerse de una escalera
El domingo amaneció con una sombra inesperada sobre la escena musical argentina: Ricardo Chiqui Pereyra, el icónico cantante de tangos, falleció tras una larga agonía que mantuvo en vilo a su familia y a todo el mundo del espectáculo. La noticia, tan dolorosa como inevitable, llegó a través de las palabras de su hija, Paula, en un mensaje publicado en Facebook durante la madrugada. “Sabiendo que ya muchos se enteraron, con todo el dolor del mundo debo comunicarles el fallecimiento de El Chiqui. El milagro que no llegó, el pronóstico que era predecible pero aun así no perdíamos la fe”, confió, dejando entrever la tristeza que la embarga.
El eco de ese mensaje, tan humano y directo, fue inmediato: “Agradecemos los mensajes y el apoyo, pero también pedimos paciencia porque no tenemos capacidad para estar respondiendo todos los mensajitos que llegan… gracias por el amor y apoyo… se irá informando a medida que haya algo relevante”. Cada palabra resonó entre familiares y amigos; cada silencio decía más que cualquier parte médico.
La espera fue larga y angustiante. El lunes 8 de diciembre la familia comunicó que el artista había sido intervenido quirúrgicamente y que había superado la cirugía, aunque el pronóstico seguía siendo reservado. El alivio fue apenas un suspiro antes de que la preocupación volviera a instalarse. “Ahora las horas irán variando de información según la evolución. El pronóstico sigue siendo reservado”, informaron, conscientes de que, en esos momentos, la vida se mide en partes de hospital y en la fe de quienes esperan.
La comunidad tanguera, y con ella buena parte de la cultura nacional, se unió en un mismo deseo. “Agradecemos infinitamente el apoyo de todos y pedimos por favor sepan entender la poca comunicación, pero no hay mucho que decir, solo esperar y confiar en Dios, el universo y toda la buena energía de ustedes. Seguimos pidiendo por él. Gracias”, suplicaron sus seres queridos, abrumados por la ola de afecto.
Ricardo Chiqui Pereyra había nacido el 26 de junio de 1951 en General Roca, Río Negro. Desde pequeño, el arte fue su refugio y su lenguaje. Los primeros pasos los dio en los grupos de folklore de su ciudad natal. Allí, entre ensayos y sueños, empezó a forjarse la voz que, años más tarde, conquistaría al público argentino.
La vida del artista cambió para siempre en 1978. En General Roca, una selección de nuevas voces lo llevó directamente a la televisión. Con 27 años llegó a Buenos Aires, la ciudad que sería testigo de sus mayores triunfos, para participar en el mítico programa Grandes Valores del Tango. Los directivos del canal, sorprendidos por su talento, tomaron una decisión inusual: lo retiraron de la competencia y le dieron un lugar como profesional. Desde ese momento, Chiqui Pereyra integró el elenco estable del programa hasta 1992.

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