Perspectivas para 2026

Las estimaciones de organismos y analistas anticipan una mejora en la actividad y una reducción en el ritmo de aumento de precios, mientras se prevé un proceso de remonetización y acumulación de reservas en el próximo año

Las expectativas para el año entrante son alentadoras en materia de actividad e inflación, al tiempo que es razonable esperar un proceso de remonetización. El desafío, no exento de dificultad, es que el Gobierno comience a acumular reservas por medio de compras en el mercado.

En definitiva, un desempeño más que razonable para una economía que sufrió una profunda corrección fiscal en el primer año del actual gobierno y una fuerte restricción monetaria y crediticia en el ejercicio actual, sobre todo desde mediados de julio en adelante.

Si se aprueba un Presupuesto para 2026 en línea con el proyecto del Poder Ejecutivo, que pretende alcanzar el mismo superávit primario que en 2025, no cabría esperar un impacto directo relevante de la política fiscal sobre el nivel de actividad en el año entrante. En cambio, la rápida normalización de las variables financieras post elección del 26 de octubre debería ayudar a mejorar el desempeño de la economía a futuro. Las proyecciones de FIEL para el año próximo contemplan un crecimiento algo por encima del 3%, un poco más optimista que el promedio de analistas.

Por su parte, luego del rebote observado en los últimos meses, la inflación debería retomar un sendero descendente el año próximo. Es importante seguir avanzando en escalones, aun cuando el dato final sea algo mayor al proyectado por el gobierno nacional. Al respecto, la estimación de FIEL sobre la tasa de inflación para 2026 se ubica en 19 por ciento.

A su vez, es razonable esperar una remonetización en pesos de la economía. Esa conclusión se puede obtener a partir del análisis histórico de la demanda de dinero para transacciones en períodos de baja inflación y, además, luego de la alta dolarización decidida por los agentes económicos en la previa de la elección de medio término.

Esto daría un espacio enorme para emitir dinero sin costo, que puede utilizarse para acumular reservas en el BCRA o para reducir el peso de la deuda del Tesoro en moneda local. A pesar del escenario favorable que ha surgido post elecciones, hay siempre riesgos y por ello parecería prudente reforzar el poder de fuego de la autoridad monetaria con recursos propios que complementen a lo logrado vía swaps.

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