13:27Con los trenes, el Gobierno concluyó la conversión de las empresas estatales en sociedades anónimas

El proceso finalizó con la inscripción de Ferrocarriles Argentinos, lo que facilita eventuales procesos de privatización o asociación con capitales privados bajo la legislación vigente

El Gobierno nacional completó la transformación de todas las Sociedades del Estado en sociedades anónimas, tras la inscripción de Ferrocarriles Argentinos Sociedad del Estado como Ferrocarriles Argentinos Sociedad Anónima Unipersonal (SAU), informó el inspector general de Justicia, Daniel Roque Vítolo.

La inscripción de Ferrocarriles Argentinos representa la culminación formal de un proceso que abarcó la adecuación legal y registral de todas las empresas estatales nacionales. Previamente, se había completado la transformación de compañías como Administración de Infraestructura Ferroviaria, Administración General de Puertos, Contenidos Públicos, Edu.Ar, Empresa Argentina de Navegación Aérea, Fabricaciones Militares, Operadora Ferroviaria, Radio y Televisión Argentina, Casa de Moneda y Télam, entre otras.

La Agencia de Transformación de Empresas Públicas estuvo a cargo de la operatoria, actuando como Unidad Ejecutora Especial temporaria, de acuerdo con los artículos 29 y 30 del Decreto 644/2024. Este organismo coordinó los aspectos técnicos del proceso de adecuación estatutaria y registral.

Vítolo señaló que, cuando el Presidente anunció la decisión de avanzar con estas transformaciones, existía escepticismo debido a que proyectos similares se habían anunciado en décadas anteriores sin concretarse. Según el funcionario, el objetivo se cumplió y ahora “renace la esperanza”, al confirmarse la viabilidad de un proceso de transformación estatal eficiente y pacífico, siempre que exista una decisión política firme.

La conversión de las empresas estatales en sociedades anónimas implica un cambio legal y organizativo con impacto en la estructura institucional del Estado argentino. Hasta este cambio, las Sociedades del Estado operaban bajo regímenes especiales, con normas propias y prerrogativas públicas. Al convertirse en sociedades anónimas, esas particularidades desaparecen y las empresas pasan a regirse por el derecho societario común, igual que las firmas privadas.

Este punto resulta relevante porque, al quedar sujetas a la Ley General de Sociedades, las empresas estatales adquieren una estructura jurídica compatible con eventuales procesos de privatización, concesión o ingreso de capital privado, sin requerir marcos legales especiales.

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