Javier Milei llega a Brasil para participar de la cumbre del Mercosur, con el acuerdo con la Unión Europea en stand by

El anuncio de una nueva fecha para la suscripción del tratado comercial genera incertidumbre entre los países sudamericanos. El Gobierno argentino pedirá mayor apertura comercial

La postergación de la firma del acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y el Mercosur, anunciada por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha transformado la cumbre de líderes del bloque sudamericano en Foz de Iguazú en un encuentro sin grandes definiciones. La nueva fecha propuesta por Bruselas es el 12 de enero, aunque la reiteración de aplazamientos genera escepticismo entre las cancillerías del Mercosur.

El Gobierno de Italia confirmó la conversación entre Meloni y Lula y reiteró en un comunicado oficial su disposición a firmar el tratado tan pronto como se atiendan las demandas de los agricultores, en función de las decisiones de la Comisión Europea. El respaldo de Italia a la postura de Francia, Polonia y Hungría resultó determinante para bloquear la votación prevista en el Consejo de la Unión Europea, ya que la normativa exige la oposición de al menos cuatro de los veintisiete países miembros que representen el 35% de la población del bloque. Este giro supuso un revés para la Comisión Europea, así como para Alemania, España y los países nórdicos, que defendían la aprobación inmediata y advirtieron sobre las posibles consecuencias de una nueva postergación.

Mientras tanto, la tensión se trasladó a las calles de Bruselas, donde, según la policía local, 7.300 personas y unos 50 tractores se manifestaron frente a la sede de la reunión en una protesta autorizada que transcurrió sin incidentes relevantes. Los agricultores europeos han intensificado sus reclamos ante la posibilidad de que el acuerdo facilite la entrada de productos sudamericanos como carne vacuna, azúcar, arroz, miel y soja, cuyos estándares regulatorios consideran menos estrictos.

El presidente francés, Emmanuel Macron, reiteró que Francia no respaldará el acuerdo, ni siquiera tras las modificaciones introducidas por el Parlamento Europeo para atender las demandas francesas. Macron declaró: “Quiero decir a nuestros agricultores, que han dejado clara la postura de Francia desde el principio: consideramos que aún no hemos llegado a ese punto, y el acuerdo no puede firmarse [tal como está]”, y prometió oponerse a cualquier “intento de forzar la aprobación”. Lula, por su parte, expresó que la oposición de Francia no le sorprendió, pero sí la de Italia, y relató que incluso conversó con la primera dama francesa, Brigitte Macron, para intentar persuadir al presidente francés de apoyar el pacto con Brasil. Lula afirmó: “Francia no tiene mucho que perder con la agricultura brasileña”.

En el plano regional, Milei aprovechará la cumbre para insistir en la necesidad de flexibilizar el Mercosur y permitir mayores acuerdos bilaterales, una postura que Argentina sostiene en sus conversaciones con socios regionales y globales. El canciller argentino, Pablo Quirno, participó de las primeras reuniones del bloque y explicó a TN: “Entendemos que hay que flexibilizar porque la dinámica de las negociaciones hoy en día tienen una urgencia distinta a la que vemos, por ejemplo, con la Unión Europea, donde llevamos 26 años negociando”. Milei también buscará avanzar en las conversaciones en curso con Emiratos Árabes Unidos, Canadá y Japón, reflejando su visión de libre mercado.

Además, la representación argentina llevará a la cumbre la denuncia de violaciones a los derechos humanos en Venezuela bajo el mandato de Nicolás Maduro y el pedido de liberación del gendarme Nahuel Gallo, un punto que podría generar diferencias con Lula, aunque sin confrontación directa.

Los comentarios están cerrados.