Cómo elegir los mejores vinos espumosos para brindar en estas Fiestas

Ya sean en familia o con amigos, en casa, de vacaciones o en un restaurante, la gente se reúne con las mejores intenciones de compartir, despedir el año y brindar por lo que se viene. Las burbujas adquieren protagonismo

Se sabe que el Champagne es el vino más famoso del mundo, es por ello que en todos los países vitivinícolas donde se producen espumosos naturales se lo trata de emular. Primero utilizando su método, el Champenoise, que implica la toma de espuma o segunda fermentación, botella por botella. Y luego, empleando las mismas variedades, principalmente Chardonnay (blanca) y Pinot Noir (tinta). Pero Francia es Francia y tiene su historia.

Y, luego de varias décadas, los espumosos nacionales comenzaron a sorprender, no solo por su alto nivel cualitativo sino también por su carácter.

La clave de ese gran cambio estuvo en el viñedo, ya que encontrar lugares a mayor altura, para que las uvas alcanzaran al momento de la cosecha una madurez óptima con una alta acidez natural, fue determinante. Así se lograron vinos bases más limpios, tensos y profundos, que dieron vida a nuevos blends. Además, la champañización mejoró mucho. También la adición del licor de expedición, que se agrega casi al finalizar el proceso, justo antes de encorchar las botellas, y determina su categoría: Extra Brut, Brut, Nature, etc.

También se evolucionó en el fraccionamiento. Eso explica que hoy abunden en el mercado local espumosos en todos los segmentos de precio con atributos destacables; equilibrio, burbujas finas y persistentes y, los más pretenciosos, con un complejo final de boca. Muchos salen al ruedo sin agregado de licor de expedición (Nature), mostrando su añada y ostentando un buen potencial de guarda, en una clara muestra de la confianza del hacedor por mostrar lo más natural posible, la personalidad de sus vinos.

Pero más allá de la calidad del espumoso elegido, para disfrutarlo más, es importante saber cómo tomarlo. A los más económicos conviene servirlos bien fríos, para disimular sus aristas. Pero los más pretenciosos, deben llegar a la mesa a una temperatura entre 8 y 12 grados, para que se puedan apreciar todos sus atributos.

Las copas también son muy importantes. Pocos saben que la mejor copa para servirlo y disfrutarlo no es la flauta, aunque es considerada un ícono de la celebración.

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