03:09Dólar, exportaciones, superávit: por qué las modificaciones al sistema cambiario y el anuncio de compra de reservas redujeron el riesgo país
El nuevo esquema busca achicar la brecha de incumplimiento con el FMI, reducir el costo del crédito y afrontar un exigente calendario de vencimientos. Ventajas, limitaciones y contraindicaciones
El anuncio de que a partir de enero las bandas cambiarias se ajustarán mensualmente por inflación y que el Banco Central (BCRA) iniciará un programa de compra de reservas, sumado a los datos de comercio exterior de noviembre, contribuyeron a una reducción del riesgo país, que se atenuó por los traspiés de dos iniciativas oficiales en el frente legislativo: el Presupuesto 2026 y el proyecto de modernización laboral.
De resultas, el superávit acumulado sumó USD 9.343 millones. La Cámara de Empresas Exportadoras de la Argentina (CERA), prevé que el saldo anual cerrará en USD 11.400 millones, 55% por debajo de lo que el BCRA en su ejercicio 2024-2030 proyectaba para este año: un superávit de USD 25.242 millones. He ahí una señal de que acumular reservas no será sencillo, aunque sea casi obligatorio.
El plan de compra de reservas del BCRA asume un “escenario base” de remonetización en el que la “base monetaria” crece del 4,2%a 4,8% del PBI, a abastecer con la compra de USD 10.000 millones. Si la demanda de dinero se estira un punto más del PBI, la compra llegaría a USD 17.000 millones.
Sería un esquema “compatible con la liquidez diaria del mercado de cambios”, en el que el Central participaría con un 5% del volumen y teniendo en cuenta que el volumen diario tiene grandes fluctuaciones. De hecho, en semanas recientes el volumen operado se redujo de un promedio diario de USD 600 a USD 200 millones, neto de operaciones de pase. El objetivo declarado es “acumular reservas sin generar distorsiones ni presiones sobre los precios, acompañando el proceso de estabilidad macroeconómica”. Fácil de enunciar, duro de concretar.
Jorge Vasconcelos, economista jefe del Ieral de la Fundación Mediterránea, recordó al respecto que entre mayo y diciembre de 2024 el BCRA tuvo un saldo acumulado de compras de casi USD 7.000 millones (anualizado, poco más de USD 10.000 millones, similar al “escenario base” actual), pero en un contexto de fuerte remonetización, en que M3 (un agregado monetario más amplio que la base) creció 22% en ocho meses y en el que el BCRA compró en promedio USD 42 millones por día.
¿Se podrá alcanzar ese ritmo? Por ahora el precio del dólar fluctúa dentro de una banda. Permitir que suba para que aumente la oferta de divisas podría hacerlo chocar contra el techo, que a fin de enero próximo será de $1565 y a fin de año de 1.870 pesos. Si el precio toca el techo, el BCRA debería vender, no comprar. ¿Querrá el gobierno subir las tasas de interés para “normalizar” la oferta de dólares?. ¿Y qué pasará con la demanda de dólares si las expectativas no son tan positivas?, se pregunta Vasconcelos. Por eso, dice, el esquema funcionará mientras el tipo de cambio esté por debajo del techo. Así las cosas, podría suceder que el ritmo de compra de dólares sea menor a lo previsto y necesario.

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