La llegada de los F-16: un hito militar, un discurso crítico de Milei con el kirchnerismo y un vuelo rasante por el centro porteño

Los aviones representan la recuperación del poder supersónico de las Fuerzas Armadas. El Presidente los recibió en Córdoba y reivindicó el valor de los militares. Concentraciones espontáneas en Buenos Aires y Río Cuarto

Un hito militar. Un hecho político. Y un encuentro popular espontáneo. La presentación pública de los seis primeros F-16, de un total de 24 que fueron adquiridos por el Gobierno a Dinamarca, combinó esta mañana atípica en Buenos Aires y en Córdoba la recuperación del poder supersónico aéreo, la reivindicación del presidente Javier Milei del valor las Fuerzas Armadas, y una expresión popular espontánea de la gente que fue testigo del primer vuelo de esas aeronaves.

Cientos de personas se reunieron en la Casa Rosada, el Obelisco y la Plaza de Mayo, atraídas por un espectáculo atípico y, para algunos, histórico. Mientras unos salieron a buscarlos, la mayoría se topó con la sorpresa. Hubo aplausos, gritos y muchas banderas y remeras de Argentina. Celulares en alto y asombro por el estruendo.

El Gobierno había hecho una convocatoria por redes sociales y esas imágenes espontáneas tuvieron un impacto simbólico: la ciudad, por un momento, alzó la vista.

Ese sobrevuelo fue el prólogo de una jornada planificada por la Casa Rosada: el arribo oficial de los F-16 al Área Material Río Cuarto y el acto central liderado por Javier Milei, quien voló de Buenos Aires a Córdoba mientras seguía la operación y preparaba el discurso que reiteraría más tarde: Argentina volvía a tener “ángeles protectores” en sus cielos.

El acto estuvo encabezado por el presidente, que fue acompañado por el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, la secretaria General de la Presidencia, Karina Milei, y los ministros Luis Petri (Defensa), Diego Santilli (Interior), Luis Caputo (Economía) y Pablo Quirno (Cancillería), entre otros, y los jefes de las tres Fuerzas Armadas y el Estado Mayor Conjunto.

En Río Cuarto, el clima fue diferente: menos sorpresa, más expectativa. Vecinos acostumbrados a la presencia militar se acercaron desde temprano para ver el arribo de los cazas y la llegada del Presidente. Familias, banderas argentinas, mate y veteranos de las Fuerzas Armadas se mezclaron en una escena donde la curiosidad tenía un tinte emotivo. La pista se alistó para el recibimiento y el desarrollo del acto oficial.

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