Gritos, banderas argentinas y celulares al aire: así se vivió en Plaza de Mayo el paso de los aviones caza F-16
Seis de las 24 aeronaves que Argentina le compró a Dinamarca realizaron este sábado tres sobrevuelos. Las sensaciones de un día histórico
Selfies y fotos a la Casa Rosada, banderas argentinas puestas como capas, mucha ansiedad y las más diversas teorías sobre el funcionamiento de los aviones caza F-16: así se vivió la calurosa mañana de este sábado en Plaza Mayo, a la espera del histórico vuelo rasante de las seis aeronaves de combate, que también pasaron raudamente por el Obelisco y la Costanera, y aterrizaron en Río Cuarto, Córdoba, para su presentación oficial.
La ansiedad se palpaba. Había cierto silencio, especulación y planificación para poder ver, más de una vez, el vuelo de los F-16 sobre el firmamento. Solo los parloteos, graznidos y trinos de las cotorras -que pasaban de árbol a árbol- junto a los ruidos de los motores y bocinazos de los colectivos, marcaron el sonido ambiente de la mañana. Y confundían a quienes aguardaban el paso de las aeronaves.
Un hombre con short de la Selección le explicaba el itinerario capitalino de los F-16 a su madre. Mientras, otros dos treintañeros teorizaban sobre el supuesto estruendo que podría realizar la histórica pasada rasante, incluyendo la Casa Rosada, el Aeropuerto Jorge Newbery y la avenida Nueve de Julio. Y hasta un perro bulldog francés, vestido con la 10 de Messi, no se perdió la ceremonia.
“A mí me sirve una Argentina fuerte. Con esto, los números te dan para tener una superioridad aérea”, dice al pasar un hombre con gorra y portador de una remera de ET, El Extraterrestre, de los más efusivos de la jornada matinal, frente a la Pirámide de Mayo.
Para las 7:55 estaba previsto el ingreso de las aeronaves a la Ciudad de Buenos Aires, desde el noroeste, sobre el Río de la Plata, procedentes del Área Material Río Cuarto. Todas las pantallas apuntaban hacia la bóveda celeste sobre la Casa Rosada. La llegada, se demoraba.
Las campanas dieron las 8 de la mañana y el clima expectante reinaba en el lugar. Como si fuese una película de suspenso, los grupos diseminados en la plaza estaban quietos, estáticos, mirando hacia un firmamento ardiente, donde no había lentes que aguantasen.

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