Efecto natural: los últimos avances en técnicas estéticas de mama y rostro que potencian la belleza real

Los avances en materiales y procedimientos optimizan la seguridad, la recuperación y la armonía. Dos expertos describieron a Infobae las últimas tendencias para lograr una imagen auténtica

Las cirugías estéticas han experimentado un giro en los últimos años, impulsado por avances tecnológicos y una demanda creciente de resultados naturales. Según datos de la Sociedad Internacional de Cirugía Plástica Estética (ISAPS), en 2024 se realizaron cerca de 38 millones de procedimientos estéticos a nivel mundial, lo que representa un aumento del 40% respecto de 2020. Este crecimiento, acompañado por una preferencia por intervenciones menos invasivas y materiales biocompatibles, ha transformado tanto la práctica médica como las expectativas de los pacientes, de acuerdo con especialistas consultados por Infobae.

El cirujano plástico Juan Manuel Serén, referente en protocolos de rápida recuperación como el ERABAS, subrayó a Infobae que la cirugía mamaria atraviesa una etapa de innovación orientada a la naturalidad.

“Puntualmente, en la cirugía mamaria, hay una tendencia notoria hacia la naturalidad”, afirmó. El doctor Serén explicó que la armonía del busto se basa en la regla 45%-55%, conceptualizada por el cirujano británico Patrick Mallucci, donde el 55% del volumen mamario debe ubicarse por debajo del pezón y el 45% por encima, además de mantener una distancia intermamaria ideal de 1,5 cm.

En cuanto a los materiales, Serén detalló que la segunda generación de implantes de bajo peso está próxima a lanzarse y se caracteriza por una superficie suave que simula la textura natural del pecho. Estos implantes, de formato anatómico y mayor proyección, permiten resultados más armónicos. Además, el especialista destacó el papel fundamental del injerto graso autólogo: “El injerto graso es lo único que hay para disminuir esa distancia intermamaria y que quede natural”, señaló. Esta técnica, que utiliza el propio tejido del paciente, complementa el uso de implantes y favorece procedimientos menos invasivos.

Otro avance relevante en cirugía mamaria es la incorporación de mallas reabsorbibles, como los andamios de P4HB, que funcionan como un “corpiño interno” y mejoran los resultados en cirugías de levantamiento y mastopexias sin aumentar el riesgo de complicaciones. En el ámbito de la reconstrucción mamaria, Serén remarcó que el injerto graso no solo aporta beneficios estéticos, sino que también mejora la calidad de vida de las pacientes, ya que “la mama deja de estar fría porque tiene temperatura corporal”.

De esta forma, se restaura la temperatura corporal y favorece la neovascularización, —la formación de nuevos vasos sanguíneos—. Además, la identificación del vaso AICAP mediante indocianina verde permite preservar la sensibilidad en el pezón y la aréola tras una mastectomía.

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