Súper miércoles: qué está en juego en la billonaria subasta de deuda de mañana y por qué es clave para el plan del Gobierno

El Tesoro enfrenta el desafío de refinanciar vencimientos relevantes sin inyectar de liquidez de más ni subir tasas en exceso mientras la demanda de dinero aumenta por factores estacionales y la estabilidad cambiaria se mantiene bajo atención

La jornada de mañana presenta una licitación de deuda por varios billones de pesos que concentra la atención de inversores, bancos y analistas. El volumen de vencimientos en juego y los movimientos recientes del Banco Central (BCRA) establecen un escenario de múltiples aristas, donde cada decisión puede impactar sobre la política monetaria, el mercado de crédito y el equilibrio cambiario.

La cuestión central reside en renovar la mayor proporción posible de compromisos sin sacrificar el objetivo de apuntalar la actividad a través de mayor liquidez. Hasta las jornadas recientes, el BCRA adoptó una postura de alivio monetario que incluyó una reducción en la tasa de interés de las operaciones de simultáneas, que pasó del 22% anual nominal al 20%, y una disminución en la exigencia de encajes para bancos. A partir del 1° de diciembre, la exigencia adicional de 3,5 puntos porcentuales para depósitos a la vista dejará de existir y los bancos podrán integrar parte de sus encajes con títulos públicos. Esta combinación, según estimaciones de los agentes del mercado, liberará cerca de 2 billones de pesos que tenderán a satisfacer el incremento estacional de la demanda de dinero característico de diciembre, asociado al pago de aguinaldos y el alza en el consumo.

El ajuste de los encajes, junto con la menor presión sobre las tasas cortas, actuó como catalizador para una mayor demanda de títulos públicos. En la última semana, los bonos vinculados al dólar subieron 2,1% y los bonos CER avanzaron 0,7%, mientras los instrumentos a tasa fija se movieron de manera más moderada. La curva de rendimientos en pesos refleja un mercado que busca refugio ante el posible impacto de la inflación y otros riesgos financieros.

El menú de instrumentos que el Tesoro pondrá a disposición se caracteriza por su amplitud pero con limitadas opciones de muy corto plazo. En el segmento a tasa fija en pesos se reabrirán varias letras y bonos con vencimientos que van desde el primer trimestre de 2026 hasta abril de 2027. El tramo ajustado por inflación incluirá nuevas emisiones y reaperturas de letras y bonos, así como la reaparición de las LECER (letras ajustadas por CER), una opción esperada después de varios meses. Además, el gobierno ofrecerá instrumentos dollar-linked y atados a la tasa TAMAR.

El Tesoro apunta a captar la mayor cantidad de fondos posible del sector privado y bancario para cubrir los vencimientos y evitar una salida abrupta de dinero de sus reservas disponibles. Según Martín Polo, economista de Cohen, la expectativa es que se logre renovar “todos o casi todos los vencimientos” de esta semana. Polo explica que la baja de encajes decidida recientemente por el BCRA inyectará unos 2 billones de pesos, lo que puede abastecer la mayor demanda estacional de pesos y, a la vez, favorecer la demanda por instrumentos del Tesoro, ya que los bancos encontrarán atractiva la integración de encajes con títulos públicos.

Las mesas del sector financiero extienden este diagnóstico. En One618 también prevén un resultado positivo, ya que la liquidez adicional fortalece el apetito por la deuda en pesos en un contexto donde la baja de tasas impulsó el precio de los bonos y acercó los rendimientos a niveles que equilibran el riesgo de inflación con la necesidad de tasas reales positivas.

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