Arsénico en el agua: cuáles son las diferencias clave entre el suministro de red y pozo

El director de Ingeniería Química del ITBA explicó en Infobae en Vivo que la variedad menos tóxica es la que predomina en la mayoría de los acuíferos argentinos, aunque el monitoreo es fundamental para prevenir enfermedades graves

En una entrevista con Infobae en Vivo, Jorge Stripeikis, director de Ingeniería Química del Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA) y responsable de la más reciente investigación sobre el arsénico en aguas argentinas explicó que aunque la presencia de este contaminante es un fenómeno natural derivado de la geología local, los niveles detectados en algunas zonas superan las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Además, según la evidencia científica más reciente recabada por Stripeikis y su equipo con datos de Aysa, el arsénico presente de manera natural en la mayoría de los acuíferos argentinos es, en un 90%, de la variedad menos tóxica (arsénico cinco).

Stripeikis sostuvo que, “mientras menos de 10 PPB es considerado seguro, entre 10 y 50 PPB ya amerita vigilancia y control constante. Por encima de los 50 PPB, no se debería consumir esa agua de manera directa bajo ninguna circunstancia”.

Otra buena noticia, explicó Stripeikis, consiste en que “no hay evidencia significativa de efectos adversos en la salud por consumo de agua con arsénico entre 10 y 50 PPB, aunque no por esto se debe relajar la vigilancia y el monitoreo”.

Según explicaron en Infobae en Vivo, tanto Aysa como las principales distribuidoras de agua agrupadas en el país han emitido comunicados garantizando la seguridad del agua de red, incluso en zonas donde las napas presentan problemas de arsénico.

La preocupación se incrementa en regiones donde la población accede al agua principalmente de pozos domiciliarios, una práctica generalizada en localidades apartadas o sectores que no cuentan con servicios públicos centralizados de distribución de agua.

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