¿Cuándo se arma el árbol de Navidad y cuál es el origen de la tradición?
La costumbre proviene de antiguos rituales celtas y nórdicos que se adaptaron a la cristiandad a partir del siglo VIII
El árbol de Navidad es uno de los símbolos más emblemáticos y esperados de las fiestas de fin de año. Su armado reúne a familias y comunidades, marcando el inicio de la temporada navideña con una tradición centenaria que combina celebraciones religiosas y costumbres ancestrales.
El armado del árbol en esta fecha tiene un sentido religioso y simbólico que resalta valores como la fe, la empatía y la caridad, asociados a la figura de la Virgen María. Asimismo, esta tradición celebra la doctrina católica que señala que María de Nazaret fue concebida libre de pecado original, constituyéndose en un ejemplo de pureza y devoción.
Cuál es el origen del árbol de Navidad
La costumbre de armar el árbol de Navidad tiene sus raíces en antiguas celebraciones de los pueblos nórdicos y celtas, anteriores al cristianismo. Antiguamente, en el solsticio de invierno, los celtas cortaban robles y los llevaban a sus casas, decorándolos con frutas y velas. Este ritual buscaba “reanimar” los árboles y garantizar su florecimiento en el verano siguiente. Así nacía una práctica que es considerada hoy la adaptación cristiana del llamado árbol de la vida.
En la mitología nórdica, el árbol Yggdrasil representaba el eje del universo y era fundamental en la cosmovisión de esos pueblos. Durante esos festejos, también se rendía culto a Frey, dios del sol y la fertilidad, a través de un árbol decorado.
El giro hacia la tradición cristiana ocurrió en el siglo VIII, en la localidad alemana de Hesse. Allí, San Bonifacio decidió cortar un árbol utilizado en ritos paganos y, en su lugar, plantó un abeto, considerado más apto para el culto católico. San Bonifacio adornó el nuevo árbol con manzanas, símbolo del pecado original, y velas, que representaban la luz de Cristo. Con el tiempo, las manzanas y velas dieron paso a las actuales luces y bolas de colores, y la costumbre de sumar guirnaldas y adornos caseros se extendió por Europa y el mundo.
Hoy en día, el árbol de Navidad también simboliza el espíritu comunitario, la gratitud y la esperanza, renovando anualmente los valores compartidos.

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