03:59Clima de Negocios: Por qué el acuerdo UE-Mercosur está más cerca que nunca de concretarse y cuál será impacto en Argentina
Contempla la eliminación de aranceles sobre el 90% del comercio bilateral y beneficiará la exportación de la agroindustria, la energía y los minerales críticos de la región En paralelo, este fin de semana se realiza una devaluada cumbre Celac-UE, en Colombia
Después de más de dos décadas de negociación el muy mentado acuerdo entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur parece estar más cerca que nunca de convertirse en una realidad. Todo en medio de un mundo que se polariza cada vez más, con fuerte injerencia del Estados Unidos de Donald Trump que puja globalmente con China, una América Latina pendular y el Viejo Continente que luce cada vez más viejo, aunque no se resigna a perder peso.
Con eso, bajo la presidencia pro-tempore de Paraguay en el Mercosur (Brasil, Argentina, Uruguay, Paraguay y aliados), en el primer semestre de 2026 se daría la aprobación latina, a la que también deberá seguir el voto en las legislaturas nacionales, pero ya con una parte de facultades delegadas en funcionamiento.
El acuerdo contempla la eliminación de aranceles sobre el 90% del comercio bilateral y mayores plazos de desgravación que los concedidos a otros socios de la UE, con beneficios que impulsarían las exportaciones de los sectores agroindustriales, energéticos y mineros del Mercosur. La UE obtendría seguridad de abastecimiento de alimentos, energía y minerales críticos, además de mayor presencia en América Latina.
Según Abeceb, el acuerdo es una herramienta de modernización institucional y de convergencia regulatoria que busca compatibilizar desarrollo, sustentabilidad y gobernanza. En base a diversos estudios, la consultora estimó que los impactos económicos son moderados en términos agregados, pero con efectos positivos en sectores estratégicos. Fuentes europeas calcularon que la región sumará exportaciones por unos USD 10.000 millones por año y las europeas saltarán en casi USD 60.000 millones.
Ambas zonas parecen haber solucionado a grandes rasgos varios puntos de conflicto, principalmente temas relacionados con el comercio agrícola, la normativa ambiental y la protección de industrias locales. Los países del Mercosur buscan ampliar el acceso de sus productos al mercado europeo, mientras que la UE aspira a nuevas oportunidades para sus exportadores e inversores.
Todavía hay retos notorios, como la preocupación de algunos sectores europeos por el impacto ambiental de las exportaciones regionales. De concretarse, su implementación facilitará la reducción de aranceles, la apertura de mercados y la mejora en la cooperación económica entre ambas regiones.

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