Los planes del Gobierno en el PAMI para el 2026: la espera a nuevas reformas, los precios de las licitaciones y más centralización

La obra social más grande del país espera que la recuperación económica del año próxima alivie su situación, aunque seguirá deficitaria. Continuará la readecuación en los medicamentos y otros planes para aliviar gastos

La Casa Rosada concibe que hay una progresividad en las reformas estructurales que buscan hacer y que varios de los efectos que estas produzcan no tendrán un efecto inmediato. El sector previsional no escapa a esa lógica. “Para poder hacer una reforma de ese estilo, no te dan los tiempos del mercado laboral para llegar al 2026″, explican en el triángulo de hierro libertario. Con viento a favor, podría realizarse en el 2027, pero es muy probable que por el panorama electoral se busque poner en discusión los cambios jubilatorios en el inicio de un eventual segundo mandato libertario.

¿Cómo se traslada esta situación al PAMI? El déficit que hoy en día tiene el organismo es compensado por transferencias del Tesoro. “Estamos haciendo el máximo esfuerzo que se puede hacer para ser autosustentables sin perder las prestaciones”, marcan allí.

La menor actividad económica de este año respecto al año pasado, el agravamiento de las situaciones estructurales en términos demográficos y cierta correlación con la política fiscal de la actual administración han influido en esta dinámica. Por dar un ejemplo de similares características, en un informe reciente, la ASAP marca que, desde enero hasta septiembre, la Seguridad Social fue deficitaria en 4,5 billones de pesos, mientras que en igual período del 2024 no hubo déficit.

Las condiciones estructurales del sistema hacen prever que el déficit y la asistencia del Tesoro seguirán manteniéndose. Aun así, prevén que la recuperación económica prevista para el año próximo mejore los ingresos de la obra social. “El PAMI es como un termómetro. Cuando la actividad se resiente, lo notás tanto para las prestaciones como en la dinámica de los ingresos”, indican en su conducción. Esto podría producir que las transferencias del Tesoro sean menores, pero no que incrementen sustancialmente los fondos totales del organismo, ya que seguirá deficitario.

El 80% del presupuesto de la obra social seguirá orientándose a la cobertura de prestaciones médicas y de medicamentos. Sobre este último segmento, las autoridades decidieron el año pasado reducir la gama de medicamentos a los que se podía acceder automáticamente con una cobertura del 100%, entre los que están diferentes antibióticos, corticoides, antipsicóticos y tratamientos para el dolor. Esa política continuará y no se prevén mayores cambios al respecto.

La prioridad de la conducción del organismo será que se mejoren los precios de las licitaciones. “Con la economía más estabilizada, se podrían conseguir mejores precios”, justifican. El podio de los procedimientos más costosos que debe afrontar PAMI son las compras de medicamentos, la provisión de insumos de hemodinamia y la distribución y compra de pañales para adultos mayores.

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