Julián Álvarez habló de un posible pase al Barcelona y reveló la frase de su padre que lo marcó: “Nada de tatuajes, cigarrillos ni alcohol”
El delantero argentino se refirió a las posibilidades que aparecen en su futuro profesional y también confesó cuestiones personales
En una extensa entrevista brindada al medio francés L’Equipe, Julián Álvarez repasó lo que fueron sus primeros años como profesional, así como también el camino rumbo a la primera firma del contrato en River Plate, las pruebas anteriores (incluida una en Boca Juniors y Real Madrid), el salto a Europa y la filosofía familiar que le hace mantener los pies sobre la tierra para triunfar como lo hace con cada camiseta que viste.
En contraste con muchos futbolistas, el Araña mantiene un perfil discreto y familiar. “De pequeño, mi padre nos decía: ‘Nada de tatuajes, nada de cigarrillos, nada de alcohol’. De adultos, cada uno toma sus propias decisiones, pero yo no siento la necesidad de tener tatuajes. La verdad es que soy bastante tranquilo y disfruto pasando tiempo en casa con mis seres queridos. Ahí es donde me siento más feliz”, afirmó luego de mencionar que en la última concentración con la selección argentina algún compañero le mencionó que era el único que no tenía tatuajes en la piel.
Sobre la presión de la imagen en el fútbol actual, Álvarez sostuvo: “Me muestro tal como soy; no intento vender nada más. En definitiva, creo que hoy en día, en un mundo con todas estas plataformas de redes sociales que revelan tanto, ser natural es lo que más atrae”.
Esta actitud lo distingue de figuras como Diego Maradona o “Dibu” Martínez, más extrovertidos, y lo acerca a perfiles como Lionel Messi o Ángel Di María. “En un equipo se necesitan diferentes tipos de jugadores: están los que se pronuncian y defienden al equipo, y otros que adoptan un enfoque más mesurado. Es bueno contar con estos distintos perfiles en el vestuario y en la cancha”, opinó al respecto.
La infancia de Julián en Calchín, un pequeño pueblo agrícola de Córdoba, marcó profundamente su carácter y su carrera. En un entorno donde las oportunidades para llegar al fútbol profesional eran escasas, la familia y la vida rural forjaron en él una ética de trabajo y una visión del mundo que aún hoy lo definen. “Desde muy pequeño, mi familia me inculcó valores sólidos: compromiso, trabajo duro y el esfuerzo necesario para lograr lo que uno se propone”, relató. El deseo de ser futbolista surgió temprano, cuando apenas tenía 4 o 5 años. Junto a sus dos hermanos mayores, pasaba los días jugando al fútbol en la calle y en la plaza del pueblo, y continuaba en casa, a pesar de los regaños maternos por los objetos rotos.
“Todo lo que viví allí representa gran parte de lo que soy hoy: mi visión de la vida, mi forma de jugar, siempre entregándolo todo, con la misma pasión y entrega que tenía cuando jugaba allí”, expresó. Su primera experiencia en Buenos Aires, a los 9 años, fue un desafío. Viajó 600 kilómetros para una prueba en Argentinos Juniors. Aunque el club le ofreció un contrato, Álvarez no se sentía preparado para alejarse de su familia. “Alguien me advirtió entonces: ‘Solo tienes una oportunidad’, sobre todo si vienes de un pueblo tan pequeño. En el fondo, pensé: ‘Ya veremos’”. Tras varias pruebas en clubes como River Plate, Boca Juniors, Banfield y Belgrano, decidió esperar hasta sentirse listo. A los 15 años, optó por River, su club de infancia, y se incorporó en enero de 2016.

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